Hawkins era pastor y fue distinguido con un Grammy en su momento, recordó la agencia de noticias DPA, que reprodujo la noticia.

Junto con su hermano Edwin y otros amigos fundó en 1967 la Edwin Hawkins Singers, que dos años más tarde grabó la ya mítica "O Happy Day".

Aquellos jóvenes confiaban entonces vender un par de centenares de ejemplares de su disco, que tenía diversas canciones de misa, pero en total se vendieron siete millones de copias y la reconocida composición se convirtió en un éxito mundial.

Tras conquistar en varios países los primeros puestos en las listas de ventas, "O Happy Day" está considerada la primera canción de gospel que pasó al pop.