Bergoglio realizó el tradicional lavatorio de pies a niños recién nacidos y embarazadas

El arzobispo de Buenos Aires repitió el gesto que tuvo Jesucristo con los discípulos en la Ultima Cena. El purpurado porteño recordó que el amor es servicio y explicó que servir para una madre es "cuidar a sus hijos, educarlos y acompañarlos para que sean hombres y mujeres de bien".
Jueves 21 de abril de 2011
El arzobispo de Buenos Aires y primado argentino, cardenal Jorge Bergoglio, realizó hoy el lavatorio de los pies a niños recién nacidos y mujeres embarazadas, repitiendo el gesto que Jesucristo tuvo con los discípulos en la Ultima Cena.

La ceremonia religiosa, tradicional del Jueves Santo, se enmarcó en el Año de la Vida convocado por el papa Benedicto XVI y al que la Conferencia Episcopal Argentina adhirió para rezar por la vida naciente y rechazar la posible despenalización legislativa del aborto.

El purpurado porteño recordó que el amor es servicio y explicó que servir para una madre es "cuidar a sus hijos, educarlos y acompañarlos para que sean hombres y mujeres de bien".

"Todo el que tiene autoridad, poder y posibilidades debe servir a los demás", subrayó en la homilía, durante la cual se escuchaban llantos de bebés.

Asimismo, criticó la actitud del egoísta que "no está presto a servir porque tiene las manos cerradas".

Bergoglio llegó poco antes de las 17 a la maternidad Sardá, del barrio porteño de Parque Patricios, donde estuvo en 2006, para celebrar en la capilla la misa llamada de la Cena del Señor.

Allí explicó que esta expresión de humildad es de antigua data y precisó que de este modo "la Iglesia quiere demostrar que todo bautizado tiene que servir a los demás".

Antes de la comunión, Bergoglio se arrodilló delante de doce bebés recién nacidos que eran sostenidos por sus madres y mujeres embarazadas, para lavarle los pies y besárselos.

Bergoglio repite esta práctica, que recrea el "gesto servicial" de Jesús en la Ultima Cena, desde que asumió el gobierno pastoral de la arquidiócesis de Buenos Aires en febrero de 1998.

Desde entonces, el primado visitó a los afectados por el sida en el hospital Muñiz, a los presos de la cárcel de Villa Devoto, a la gente alojada en el hogar San José, a enfermos con padecimientos crónicos del hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, y a los internados en los hospitales Borda y Tornú.

También a los adolescentes provenientes de la villa 21-24 y del Barrio Zabaleta que "están superando el flagelo de la droga" el Centro de Día San Alberto Hurtado, que funciona en la parroquia Virgen de Luján, del barrio porteño de Parque Patricios, y a niños con padecimiento terminales del hospital pediátrico Juan Garrahan.