Declararon personalidad destacada a “Taty” Almeida

La integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora fue distinguida en la Legislatura porteña por su lucha por los derechos humanos.
Lunes 25 de abril de 2011
Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, fue declarada este lunes personalidad destacada de la Ciudad de Buenos Aires en el ámbito de los Derechos Humanos, en una ceremonia en la Legislatura porteña, en la cual familiares y amigos destacaron su “lucha inclaudicable” en búsqueda de “la verdad, la memoria y la justicia”.

Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida como Taty Almeida, fue reconocida por la Legislatura a instancias de una iniciativa de la diputada kirchnerista Gabriela Alegre, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, quien remarcó que “por suerte, la Argentina tuvo a las Madres y a la Abuelas de Plaza de Mayo, que con su fuerza pelean por la verdad, la memoria y la justicia”.

Taty nació el 28 de junio de 1930 en la Ciudad de Buenos Aires y es mamá de Jorge, Fabiana y Alejandro, quien –con 20 años- fue secuestrado y desaparecido el 17 de junio de 1975.

“Sé que Ale está acá conmigo. Fue él quien parió a esta Taty, que al acercarme a Madres, luego de haber comprobado que esos personajes con los que había tratado no eran lo que creía, puse el pie en el acelerador a fondo y así será hasta que Dios me dé fuerza”, recordó la homenajeada.

A su vez, subrayó el rol que en la actualidad tiene “la juventud militante” que “son nuestra esperanza y que nos acompañan en esta lucha, no por el choripan y la gaseosa, sino por convencimiento”.

En la ceremonia, que se hizo en el salón San Martín de la Legislatura, estuvieron presentes la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el senador Daniel Filmus; brindaron palabras de homenaje a Taty su hija Fabiana y sus nietos; así como el periodista Eduardo Anguita y Marta Vázquez, también de Madres Línea Fundadora.

También presenciaron el reconocimiento los legisladores Tito Nenna, Eduardo Epszteyn, María Elena Naddeo, Delia Bisutti y la defensora del Pueblo porteño, Alicia Pierini, a quienes su sumaron con sus voces el compositor y músico Peteco Carabajal, que interpretó “Las manos de mi madre” y, ya en el cierre, Víctor Heredia hizo lo propio con “Todavía cantamos”.

De familia militar y declaradamente antiperonista, Taty vio cambiar su vida a partir del 17 de junio de 1975, cuando desaparece Alejandro, quien a había trabajado como cadete en la agencia Télam y estaba cursando el primer año de la carrera de Medicina.

Para 1979, fue con su yerno Guillermo a la Plaza de Mayo, donde vio llegar a un grupo de mujeres precedidas por un sacerdote: era Jaime De Nevares.

Allí habló con una de las Madres y le preguntó dónde se reunían. Cuando fue a la sede de la calle Uruguay se sorprendió al ver una pared llena de fotos, y más aún cuando María Adela Gard de Antokoletz, vicepresidenta del organismo, le preguntó: "¿Quién te falta a vos?".

Pocos días después de la desaparición de Alejandro, Taty encontró su agenda con algunos poemas y ahí cayó en la cuenta de que su hijo era un militante activo del ERP. Entre sus poemas, Alejandro, que ya había observado que desde un Falcon lo seguían, le había dejado uno por si "algo le pasaba".

Allí le decía que serían sus compañeros de militancia quienes la ayudarían a comprenderlo: "Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre/porque para vos los tres seguimos en él/si me sorprende lejos de tus caricias que tanto me hacen falta/si la muerte me abraza fuerte como recompensa por haber querido la libertad/y tus brazos entonces sólo envuelven recuerdos, llantos y consejos que no quise seguir/quisiera decirte mamá que parte de lo que fui lo vas a encontrar en mis compañeros".

En 1985, diez años después de la desaparición de su hijo, Taty participó, junto con un grupo de Madres, en una actividad en Ciudad Universitaria, donde, por primera vez, conoció a algunos de los compañeros de su hijo que le brindaron detalles de su actividad política.

En esa instancia, le contaron que gracias a Alejandro ellos pudieron exiliarse, y principalmente vivir, "porque él sabía sus nombres y direcciones, y no habló". En 2008 publicó el libro "Alejandro, por siempre… amor" que recoge recuerdos, testimonios de familiares, amigos y comentarios de lectores, además de los 24 poemas hallados en la agenda.