Abel Pintos, el cautivador de la emoción

Lunes 12 de mayo de 2014
Cuando comenzó su carrera musical, Abel Federico Pintos dejó su Bahía Blanca natal y crianza en Cutral Có (Neuquén) para apostar a su Sueño Dorado. Tenía 13 años y había sido tocado por la varita mágica de uno de los más grandes de nuestro folclore rockero: León Gieco. El creador de Sólo le pido a Dios, había visto en él ciertas cualidades y dotes para este arte donde sólo triunfan aquellos que son dueños de un carisma especial.

Ese don lo tiene Abel, quien por estos días se da el lujo de agotar 7 estadios Luna Park con su increíble espectáculo colmado de bellas canciones románticas y efectos visuales en pantallas gigantes. Pero antes que nada, el éxito está en su simpleza.

El niño creció y se nota. No sólo por su figura física, que queda al descubierto, sino también por la grandeza con la que despliega su talento sobre el escenario. Es sencillo y sabe decir las palabras justas para cautivar la emoción de su público.

Hoy, a los 30 años (recién cumplidos el 11 de mayo) tiene un presente brillante y un futuro prometedor. Ya es profeta en su tierra y falta que el mundo conozca sus mágicas melodías y este inmenso crecimiento musical que muestra desde sus últimos cuatro discos: La llave (2007), Reevolución (2010), Sueño Dorado (2012) y Abel (2013).

Si bien se inició con melodías bien folclóricas, a lo largo de los años su sonido fue mutando. No se olvida de sus raíces, porque sobre los escenarios no faltan algunas melodías de dicho género, pero ahora porta un pop romántico rico en letras y músicas.

Pintos emociona y enamora con canciones como "Aquí te espero", "Ya estuve aquí", "Tanto amor" (en cuyo video deslumbran con su baile Hernán Piquín y Cecilia Figaredo) y "Lo que soy", del último trabajo discográfico. Despierta ovaciones con "La llave", "No me olvides", "Todo está en vos", "Tiempo", Aventura", "Bella Flor" y "Revolución".

Para Abel las metas se van cumpliendo día a día. Su desafío es grande porque sabe que después de estos sietes agotados Luna Park, vendrán elogios y más sueños por cumplir. Uno de ellos, será el 8 de noviembre cuando se suba al estadio Ciudad La Plata, con su mística.

Su gira “con mucha ilusión”, como el joven cantante definió a su tour, marca un antes y un después en su carrera y eso lo sabemos quienes fuimos testigos de al menos una noche en el Luna. Y se suma a un gran logro conseguido a fines del año pasado: en solo un mes, su último álbum se convirtió en "Disco Triple de Platino".

Pero Abel Pintos no se enloquece y sigue con los pies firmes sobre el suelo. Quizá, porque encontró La llave para mantenerse en equilibrio y porque sabe cómo llegar al corazón de la gente.

*Lic. Claudia Seta
Periodista
Twitter: @setaclaudia