Las conclusiones de Mariano Grondona

Lunes 26 de mayo de 2014
La sensación de la gente es que si la Argentina va a ser un ámbito de premios y castigos, la gente quiere premiar y castigar. La gente quiere premiar a Campagnoli, por ejemplo, y quiere castigar a los corruptos. Entonces yo me pregunto si no habremos reducido demasiado el ámbito de esos premios y castigos.

Si el Gobierno cree que destituyendo a Campagnoli, de la mano de su arite principal que es Gils Carbó, va a obtener una victoria, va a ser una victoria pírrica. Tienen que aprender que las victorias de ese tipo en realidad son derrotas. En el fondo, lo que ganan lo pierden.

Si en la Argentina empieza a haber un estado de conciencia cada vez más intenso de que los premios y los castigos deben ir por los caminos correspondientes, las conductas como las de Campagnoli van a generar discípulos y las conductas corruptas van a ser condenadas por la opinión pública. El elogio y la crítica tiene que discurrir por nuevos caminos. Hay que castigar con una intensidad que haga que el repudio social se sienta.

“Los muertos que vos matáis gozarán de buena salud”, se me ocurre esa frase histórica para el caso Campagnoli.