Vivimos en una megaciudad

Martes 27 de mayo de 2014

La mayoría de las personas que viven en la metropolis Buenos Aires van y vienen y no se preguntan en qué jurisdicción se encuentran. Tienen siempre su domicilio en un distrito, pero suelen pasar mucho tiempo en otros, donde trabajan, estudian o se encuentran con amigos. Las personas configuran la ciudad con sus decisiones y sus desplazamientos diarios. Esa Buenos Aires real, una única Ciudad que trasciende las fronteras entre Capital y Provincia, exige soluciones articuladas a los problemas comunes. Cuando en una megaciudad como la nuestra las decisiones son fragmentadas y descoordinadas, sufre el ciudadano.

Buenos Aires vista desde el cielo siempre impacta: una mancha urbana única, inmensa y continua. Se trata de 14,8 millones de personas que conformamos la 12.ª megaciudad del mundo por su tamaño, la 3.ª de América Latina según un cálculo de 2011 de las Naciones Unidas. Buenos Aires megaciudad es la suma de la Ciudad Autónoma y los 40 municipios que la rodean, y el producto de las millones de personas que viven en ella.

La ciudad es un espacio vital en movimiento permanente. Veredas y calles; avenidas, sendas peatonales; bicisendas, autopistas, túneles subterráneos, vías a cielo abierto. El sistema de movilidad conecta a millones de personas que todos los días viajan para trabajar o buscar trabajo, estudiar y aprender, ver a un médico o un partido de fútbol. Cada día hacemos 29 millones de viajes en todos los modos de transporte, viajes que no reconocen fronteras. El principal motivo de estos viajes es laboral. Luego vienen el estudio, la salud, la cultura, los motivos sociales. El límite que define dónde empieza y dónde termina Buenos Aires es artificial; la General Paz demarca jurisdicciones de gobierno, pero no separa a las personas, que sueñan, se mueven y están indistintamente de un lado u otro de ella.

El 7% de quienes viven en la Ciudad Autónoma trabaja en algún partido del Gran Buenos Aires, y casi el 10% de los habitantes del Gran Buenos Aires trabaja en la Ciudad Autónoma. Según un cálculo del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano, en la Ciudad Autónoma hay 2,5 millones de empleos (casi tantos como personas en el distrito). De ellos, un 48% están en manos de bonaerenses; 1,2 millones de personas viven en Provincia y trabajan en la Ciudad.

El transporte es la sangre de las ciudades y en la nuestra el de colectivo es fundamental para la movilidad metropolitana: el famoso bondi cubre el 80% de los viajes diarios en transporte público, contra el 20% de tren y subte sumados. La nueva infraestructura de Metrobús (con varios nuevos corredores en marcha y la expectativa de llegar a la provincia, en Vicente López y La Matanza) se caracteriza por sus paradas techadas, iluminadas y con asientos, niveladas para acceder con más facilidad a los vehículos, y por la señalización de los recorridos. El carril exclusivo acorta los tiempos de viaje por lo menos en un 30%, lo que devuelve tiempo a los trabajadores para descansar o estar en familia. Los corredores de Metrobús disminuyen el tiempo de viaje del transporte público y las emisiones totales de los colectivos. La experiencia ha demostrado ser exitosa, y se proyecta al Conurbano bonaerense, lo que significa un crecimiento natural.

Salud y educación son dos derechos básicos cruciales en la vida metropolitana y consagrados en las constituciones Nacional y de la Ciudad Autónoma. Para garantizar este derecho la ciudad de Buenos Aires cuenta con una importante oferta de servicios sanitarios: una red integrada por 33 hospitales públicos y 40 centros de salud y atención comunitaria abierta a quien la necesite. Los hospitales públicos porteños atienden unas 9 millones de consultas anuales, 60% de residentes de otros distritos. De los egresos de los hospitales de la Ciudad Autónoma, el 51% corresponde a residentes de la ciudad, el 42% a residentes en el Conurbano y un 7% a residentes de otras provincias y países.

Las personas también cruzan distritos por la educación. En promedio, el 30% de los estudiantes matriculados en escuelas porteñas residen en el Gran Buenos Aires. Pero en los establecimientos más próximos a la General Paz y en algunos barrios bien conectados por transporte público, esta proporción es mayor.

El bonaerense, a su vez, hace grandes aportes al cruzar cada día hacia la Capital: por lo pronto, representa la mitad del trabajo y es un socio clave en la generación de impuestos y en la creación de riqueza. Es momento de dejar de hablar de rivalidad, para poner el foco en la integración y en la valiosa interacción que se produce más allá de las fronteras de Ciudad, provincia y municipios.

Cómo organizar el trabajo conjunto entre las jurisdicciones que integran la megaciudad de Buenos Aires es el gran desafío. Pero es indudable que cuando las instituciones son débiles, los problemas se perpetúan o se agravan. La General Paz no es una frontera, sino una vía de comunicación que integra a la Ciudad Autónoma y la Provincia. De uno y otro lado viven ciudadanos metropolitanos con iguales derechos y aspiraciones de progreso. Solucionar sus problemas, operar sobre la realidad para mejorar la vida de las personas, es la razón de ser del servicio público. Ningún gobierno puede hacerlo solo.



* Diego Valenzuela es periodista e historiador político. Es autor de tres libros: La Resurrección – Historia de la poscrisis argentina, Enigmas de la Historia argentina y Sarmiento periodista, el caudillo de la pluma, libro que fuera recomendado en cadena nacional por la presidenta de la Nación Cristina Kirchner. Actualmente se desempeña como Subsecretario de AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) en el Ministerio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.