Murió la nena y son tres los fallecidos de la familia asaltada y prendida fuego

La pequeña, de 12 años, tenía el 85% de su cuerpo quemado y estaba internada desde el domingo. Su hermano, de 25 años, sigue grave. Sus padres murieron tras el robo.
Miércoles 28 de mayo de 2014
Bianca Knack, la niña de 12 años que fue prendida fuego junto a su familia por delincuentes que asaltaron su casa de la localidad misionera de Panambí, murió en las últimas horas, por lo que ya son tres los muertos por el brutal ataque, por el cual dos hombres y una mujer.

En tanto, un hermano de la nena, un joven de 25 años, permanecía internado en estado de gravedad, con quemaduras en el 80 por ciento del cuerpo.

Por el brutal asalto cometido el domingo pasado ya habían muerto los padres de la niña: el empresario madererero Carlos Knack y su esposa, Graciela Mojfiuk.

La Policía local, tras realizar este lunes un procedimiento en un taller mecánico en el que se secuestraron armas, granadas, pasamontañas y guantes, detuvo en la vecina localidad de San Javier a la esposa del dueño del local, a un ex integrante de Prefectura Naval y a un hombre con antecedentes criminales.

En tanto, el dueño del taller permanecía en calidad de prófugo y se sospechaba que escapó hacia Brasil, según la información difundida por el sitio Misiones Online.

En el allanamiento en el taller de San Javier, los policías secuestraron dos escopetas calibre 12, una pistola 9 mm con silenciador, pasamontañas, dinero en efectivo, dos granadas con detonadores, proyectiles de distintos calibres, teléfonos celulares, guantes e insignias de fuerzas de seguridad, mientras que las sospechas apuntan a una organización criminal dedicada a asaltos violentos en la región.

El hecho se produjo el domingo pasado, cerca de las 19:30, cuando los Knack habían terminado de celebrar en su casa una fiesta de cumpleaños.

Al menos cuatro criminales sorprendieron a la familia y ataron a los cuatro miembros presentes, mientras que un tercer hijo se
encontraba ausente.

Luego de apoderarse de unos 460 mil pesos, provenientes de la venta de productos del aserradero familiar, los asaltantes prendieron fuego un colchón y lo arrojaron sobre las víctimas provocándoles graves heridas.

El jefe de familia murió a las pocas horas, mientras que su esposa pereció el martes a la madrugada y la niña a la noche de la misma jornada.