Ejército de Brasil presentó el “Plan Blindado”

Dilma Rousseff decidió tomar el toro por las astas y se dio cuenta que la única forma de hacerlo era obteniendo el apoyo completo del Ejército. Lo obtuvo luego de un acuerdo entre el Ministro de Justicia, generales de las distintas fuerzas y el secretario de Seguridad Pública. Conocé el plan para evitar disturbios durante la Copa del Mundo.
Jueves 29 de mayo de 2014
"No va a ocurrir en la Copa del Mundo lo que pasó en la Copa de las Confederaciones", prometió Rousseff a empresarios en una reunión que mantuvieron este miércoles. Eso, y el plan que se ha anunciado por parte del Ejército, son las principales formas que tuvo Brasil para garantizar que habrá seguridad durante la Copa del Mundo.

Las protestas en las calles se multiplican por variables múltiples. Desde el Movimiento Sin Techo, pasando por hackers que divulgan información del DT de la selección, hasta quienes se quejan por las demoras y obras que convirtieron en caos algunas ciudades, el panorama es oscuro de cara al Mundial que comienza en 14 días.

La presidenta confirma ante las cámaras que la seguridad será plena, que los turistas podrán movilizarse con tranquilidad y que las selecciones no sufrirán percances durante la preparación en sus complejos como en el traslado a los partidos. El Ejército será el responsable de que esto suceda.

Habrá tropas en los aeropuertos, hoteles y centros deportivos por donde circularán las distintas selecciones, según consignó el diario O Globo. Representantes de gobiernos extranjeros y miembros de la FIFA contarán con escolta militar. En las 12 ciudades-sede y en los 15 Estados donde hay centros de entrenamientos la presencia de las fuerzas se seguridad será especial para el evento.

El Ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, tomó la decisión de coordinar estas acciones junto con el general José Carlos De Nari; y el secretario de Seguridad Pública, José Mariano Beltrame.

¿Qué fue lo que motivó semejante decisión? Los problemas que trajeron las huelgas en el primer entrenamiento de Brasil. Con esa cuestión se sintió tocado el fútbol, el único objetivo del certamen. Además las protestas de las tribus aborígenes, armados con arcos y flechas, contra la policía fueron otra noticia que alcanzó la primera plana de portales y diarios de todo el planeta. Hasta se ha tenido que suspender una ceremonia de inauguración donde iba a estar presente el trofeo oficial.

Mientras tanto, la FIFA mira de reojo a toda la organización. Por lo pronto ha puesto el grito en el cielo por las demoras en la entrega del estadio de Natal, pero nadie descarta que cuando las selecciones se trasladen a Brasil la asociación tenga algo que decir de una de las previas más revoltosas en la historia de la Copa del Mundo.