San Pablo sufrió un histórico colapso en tránsito urbano

Con 15.546 kilómetros de vías para autos, 11 millones de habitantes y una flota de vehículos de 6,8 millones tiene su sistema vial saturado casi en forma permanente. Los usuarios invadieron literalmente la estación de Itaquera, una de las de mayor movimiento y próxima al estadio mundialista y provocaron algunos daños antes de ser desalojados por la policía.
Jueves 5 de junio de 2014
Los trabajadores del subte de San Pablo iniciaron hoy una huelga por tiempo indefinido que afectó a unos cuatro millones de usuarios y provocó un gigantesco caos de tránsito, cuando restan siete días para el inicio de la Copa del Mundo de fútbol en el estadio paulista de Itaquerao.

La medida, resuelta por una asamblea de la que participaron 3.000 trabajadores, provocó esta mañana un embotellamiento en las calles de la ciudad medido en 209 kilómetros de calles y avenidas por la estatal Companhia de Engenharia de Tráfego (CET), ya que muchos pasajeros fueron a sus lugares de trabajo en autos particulares.

Con 15.546 kilómetros de vías para autos, 11 millones de habitantes y una flota de vehículos de 6,8 millones, a la que se suman unos 500 vehículos por día, San Pablo tiene su sistema vial saturado casi en forma permanente, consignó el portal Brasil247.

Enterados de la novedad, los usuarios del subte invadieron literalmente la estación de Itaquera, una de las de mayor movimiento y próxima al estadio mundialista y provocaron algunos daños antes de ser desalojados por la policía.

Los trabajadores exigen que la gobernación de San Pablo les aumente el salario e instrumente cambios en las condiciones de trabajo.

El paro fue prácticamente total durante la madrugada pero algunas formaciones comenzaron a circular a partir de las 7 en cumplimiento de una resolución de la Justicia que obliga a garantizar un servicio mínimo, según las agencias Ansa y EFE.

Las líneas 1, 2, 3 y 5 del subte de la mayor urbe brasileña y de la ciudad en que se disputará el partido inaugural del Mundial, estarán paralizadas durante el tiempo que se alargue la huelga, lo que supone que un tercio del servicio de la red dejará de funcionar indefinidamente.


Las autoridades del Metro de San Pablo hasta ahora no han manifestado su intención de presentar algún recurso legal para garantizar un porcentaje del servicio y disminuir los efectos de la paralización aprobada por los trabajadores en asamblea.

La huelga le sigue a otras dos de los choferes y cobradores de ómnibus realizadas el mes pasado, cuando causaron caos en San Pablo donde viven unos 18 millones de personas.

Hubo, además, huelgas similares en Río de Janeiro, la ciudad donde se disputará la final de la Copa el 13 de julio, y en otras subsedes mundialistas como Salvador de Bahía y Recife, ambas en la región nordeste.

La organización Amnistía Internacional (AI) exhortó al gobierno de Dilma Rousseff a evitar que durante el Mundial se repitan actos de violencia de la policía para controlar la ola de protestas populares, tal como sucedió con las manifestaciones que sacudieron el país en la Copa Confederaciones de 2013.

La entidad elevó a la presidenta y al Congreso una petición con 87.000 firmas que expresa preocupación ante la ausencia de medidas para castigar a los agentes responsables de abusos.

Conjuntamente con el pedido, la entidad divulgó un informe sobre los abusos practicados por la policía en la represión a las manifestaciones iniciadas hace un año.

Pese a haber asegurado que las manifestaciones populares son "absolutamente legítimas", la mandataria hizo hincapié en que no permitirá que las protestas perjudiquen la cita, que se jugará en 12 ciudades brasileñas del 12 de junio al 13 de julio próximos.