Ciudades, Emergencias Socioambientales y Cambio climático

Jueves 12 de junio de 2014
Pasado ya más de un año de la peor inundación en un siglo en cuanto a letalidad y afectación de infraestructura con cifras por lo menos de más 80 muertes, más de 2500 evacuados y cientos de miles de hogares afectados de la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, sobre todo la ciudad de La Plata y alrededores, todos distritos híper-poblados de la República Argentina; consideramos necesario entrar a un análisis de situación técnico-político estratégico. Surgen por lo menos 3 dimensiones a analizar y problematizar en este sentido: 1- Las Emergencias socioambientales y respuesta tanto inmediata como post-emergencia, 2- La capacidad del Estado y políticas públicas; y 3- El Cambio climático y la determinación socioambiental de la vida.

Como definición, un evento climático extremo no es ni una catástrofe natural ni un desastre ni una tragedia. De "natural" no tiene nada, la naturaleza esta exenta absolutamente de responsabilidades. Hace años que desde la salud colectiva latinoamericana trabajamos en la concepción de Emergencias sociambientales y la necesidad de Gestión Integral, considerando cómo la destrucción del ambiente como el Cambio Climático impactan negativamente en la vida y la salud de nuestras sociedades, incluyendo la generación cada vez más recurrente de emergencias y desastres. Las descripciones de "naturalizar" este tipo de emergencias expresa sólo relatos de la impotencia y limitaciones en cómo enfrentarlas en cuanto a su gestión integral de prevención, preparación y respuesta.

La primera dimensión es cómo fortalecer la capacidad del Estado. Aunque puedan estar redactados en lógica de "plan de normas", está claro que aún es necesario promover una cultura y capacidad de planificación estratégica de Gestión Integral pública de Riesgos de Desastres y Planes PMR efectivos de Prevención, Preparación y Respuesta ante Emergencias Socioambientales sabiendo que los problemas climáticos extremos serán cada vez con mayor recurrencia en nuestras sociedades. También el desarrollo de sistemas de información de alerta temprana efectivos. Por ejemplo, un sistema meteo-climático y hidro-climático que nos permita notificar tempranamente cuando una lluvia intensa o un incremento del cauce de un río o arroyo puede afectar a determinadas poblaciones en zonas en riesgo. Planes de contingencias barriales, municipales y provinciales. O sea, un plan que todos y todas conocemos, y sabemos qué hacer, cuáles son las rutas de contingencia y evacuación, dónde albergarnos, cuáles son refugios disponibles y seguros, qué hacer y qué no.

El sistema de salud pública sólo se encarga de "atender" con su sistema de emergencias médicas clásico en Hospitales, digamos que haciendo "enfermología" con lógica de traslados de urgencias pero no tiene ni tuvo capacidad de prevención, preparación ni de respuesta ante Emergencias socioambientales donde no se puede "esperar" a los enfermos-damnificados sino movilizarse a los territorios, barrios y lugares a trabajar directamente con la población al instante mismo del evento ocurrido desde dimensiones preventivo-promocionales, de acompañamiento en salud mental y de vigilancia de la salud como en atención de equipos de respuesta rápida en salud.

Refundar y recuperar una rectoría del Estado en abordaje integral de las emergencias, pensando Ciudades Resilientes y Saludables como un mismo espacio territorial de ciudadanía unificando sistemsa de salud, sistemas de emergencias, de integración del transporte y planificación de infraestructura y urbanización. En la refundación necesitamos reimpulsar un COE Nacional y locales (Comité Operativo de Emergencias) como voz rectora de qué hacer, qué no, pautas en la etapa de respuesta.

En la dimensión de políticas públicas, hay que humanizar las respuestas del cuidado de las familias y hogares considerando su dolor y situación en las emergencias, deberían primar un diálogo intercultural con los vecinos/as y poblaciones con mecanismos de participación ciudadana para definir necesidades, problemas y prioridades locales pre/post emergencia. Respetando los rostros, las voces y saberes de cada barrio, zona y localidad afectada. También para comenzar a construir una cultura de resiliencia en las familias en esos mismos barrios y comunidades afectadas para producir patrones de desarrollo protectores y saludables de las emergencias socioambientales.

En definitiva y resumen, hay que poner fuertemente en debate y discusión el sistema de emergencias en las áreas metropolitanas y grandes ciudades de Argentina. Como trabajar en gestión integral en prevención, preparación y respuesta ante Emergencias socioambientales, en planes de contingencias y sistemas de información de alerta temprana. El impulso de una ley nacional de Gestión Integral de Riesgos y PMR de Emergencias Socioambientales como parte de un sistema integral de emergencias(reforzando el SIFEM nacional) podría ser útil para comenzar a instalar esto en la agenda política y pública de nuestra sociedad civil y de los Gobiernos locales.

Por último, la dimensión del Cambio Climático y determinación socioambiental de la vida es un eje fundamental a considerar. Los recientes inundaciones y deslizamientos en Río de Janeiro(Brasil), las del estado de Vargas(Venezuela), las de Santa Fe en 2003 y otras provincias NOA-NEA(Argentina), en La Paz(2002) y Beni en 2009 (Bolivia), las sequías en el Gran Chaco con inseguridad alimentaria (Paraguay-Bolivia), las modificaciones de comportamientos de las pandemias de Dengue y Malaria en el Cono Sur, las etapas invernales con muertes por frío en Puno(Perú) y los eventos climáticos extremos en Centroamérica y el Caribe con huracanes, ciclones, inundaciones de impacto, nos hablan de las "consecuencias" del Cambio climático en la vida y salud de nuestros pueblos y sociedades latinoamericanas. Esto vino para quedarse, y por la cumbre de Río+20 lamentablemente parece que aún estamos lejos que la humanidad antropocéntrica y los Estados (sobre todos los del Norte) estén a la altura de las respuestas necesarias. La destrucción intensiva y acelerada del ambiente y el ecosistema, la expoliación sobre la Naturaleza mediante, no necesitamos más evidencias científicas que claramente comienza a tener impacto en la salud y la vida.

El incremento de temperaturas (se estima de 2 a 5 grados), imaginemos lo que significan en cambios civilizatorios y climáticos. La suba del nivel del océano, deshielos mediante. El aumento exponencial de precipitaciones significa desbordes de ríos, inundaciones de barrios bajos, deslizamientos en urbanizaciones de montaña y cerros. La generación de eventos climáticos extremos (huracanes, ciclones, sequías). Todos ellos producen cambios de comportamientos epidemiológicos también extremos (ver frontera del Dengue, Malaria, Cólera, Chikungunya, otros). Asimismo, estas emergencias siempre afectan más a las poblaciones, grupos y personas en situaciones de precariedades de la vida, con NBI, con condiciones malsanas de sobrevivencia. No podemos desconocer que siempre los que padecen año a año este tipo de emergencias son los más empobrecidos y excluidos de nuestros países.

Las urbanizaciones caóticas, inequitativas y malsanas presentes en nuestras grandes ciudades de América Latina y el Caribe, significan pensar como esas situaciones socio-demográficas producen impactos ambientales con la generación masiva de desechos, la sobredemanda de infraestructura social y pública (agua, saneamiento, cloacas, otros), espacios públicos que impulsan patrones de consumo malsanos y de inseguridad alimentaria. Malas edificaciones sin control sanitario y de emergencias en las mismas (por ejemplo de cocheras en subsuelos de zonas bajas, viviendas en zonas inundables, otras). Ciudades que producen selvas de cemento y llevan a la extinción a los espacios verdes saludables. Los modelos urbanísticos-rentísticos como el que prima sobre todo en la Ciudad aunque también en la Provincia de Buenos Aires, generan emprendimientos inmobiliarios privados para ganancia del capital pero sin previsiones-planificaciones de planeamiento urbano, inversiones en servicios públicos necesarios (agua, tratamiento de basura, otros). El Mercado como siempre asume que él no tiene responsabilidades sociales sino de negocios, y deja al Estado como único responsable. El Estado en Ciudad y Provincia de Buenos Aires está "muy presente" como garante de este modelo de desarrollo rentista-urbano malsano y socioambientalmente insustentable.

Por último, también es importante incluir que en el territorio nacional se produjo una inmensa deforestación masiva por la frontera expansiva de la sojización(soja transgénica), que implican destrucción de biodiversidad, expulsiones de poblaciones rurales a potenciar urbanizaciones malsanas e inequitativas en ciudades, nuevas morbi-mortalidades y además favorece uso intensivo del suelo-tierra y agrotóxicos con un impacto negativo sobre el ambiente y el calentamiento global del clima. La Provincia de Buenos Aires es centro y corazón de ese modelo.

En resumen, no se trata sólo de un debate sobre la infraestructura por decirlo simplificadamente (de la obra pública tal o cual, las megas inversiones en grandes edificaciones y desagües), sino de construcción de una nueva cultura ciudadana preventiva y sustentable. Tenemos que pensar-accionar cómo prepararnos y dar respuestas integrales ante las consecuencias (las emergencias socioambientales) de nuestra depredación humana, pero en algún momento tendremos que poner en el centro de nuestras preocupaciones civilizatorias las "causas de las causas". La primacía del Mercado sobre la naturaleza y la Vida. Para todos y todas, la crucial urgencia de modelos de desarrollo sustentables y saludables para proteger la vida.

*Gonzalo Basile
Presidente y Coordinación regional en América Latina y el Caribe de Médicos del Mundo