Asaltaron a un sacerdote y se arrepintieron

Cuatro "motochorros" asaltaron en las últimas horas a un sacerdote en una calle del barrio porteño de Liniers, pero cuando la víctima les dijo que era un cura le pidieron "perdón", le devolvieron los objetos robados y se fueron.
Viernes 13 de junio de 2014
"Gracias a Dios, el Ángel de la Guarda me salvó", resumió la víctima, Adolfo Granillo Ocampo, quien se lamentó que se vive "una inseguridad muy grande y los sacerdotes no estamos fuera de esa realidad".

El hecho ocurrió ayer a metros del Instituto Nuestra Señora de las Nieves, en Ventura Bosch al 6600, cuando el cura volvía caminando a la parroquia junto a su perro, "Pampero", tras cenar en la casa de un colega amigo.

Allí aparecieron ladrones en dos motos que lo rodearon.
"Uno de ellos me puso la mano en el bolsillo mientras me gritaba: "'Dame la plata y todo lo que tengas, porque te pego un tiro'", contó que le advirtieron.

En declaraciones, Granillo Ocampo resaltó que quedó "bastante desconcertado" por la situación, pero sin perder la calma les avisó: "Yo soy el cura".

"Entonces el muchacho me ve y me dice: 'Usted es el cura? Perdónenos padre, discúlpenos', e inmediatamente sacó la mano del bolsillo, se subieron a las motos y se fueron como llegaron".

Consultado si su condición de sacerdote lo había favorecido, señaló que "tal vez le hice de resorte para que se preguntase qué estaba haciendo" el ladrón.

"Si asaltás a un sacerdote, la cosa está muy mal", advirtió Granillo Ocampo, quien recordó que a su antecesor le robaron hace unos años en la casa parroquial, "le pegaron un fierrazo en la cabeza y la pasó realmente muy mal".

Además, el sacerdote indicó que no cambiará su rutina diaria tras el hecho: "De ningún modo quiero vivir preso dentro de la realidad social. De ninguna manera la solución es encerrarse, sí hay que tomar precauciones".