El análisis: del 5-4-1 con Messi de volante al 4-3-3

Domingo 15 de junio de 2014
El seleccionado argentino inició hoy la búsqueda de su tercer título mundial con pronunciadas alteraciones tácticas, un fútbol discontinuado e inseguridad defensivas que pusieron en riesgo la victoria sobre Bosnia (2-1) en su primer partido de Brasil 2014.

El DT Alejandro Sabella empleó en un tiempo y en el otro los dos módulos tan celosamente reservados durante la semana previa en Cidade do Galo y el equipo recién generó entusiasmo después del segundo gol (20m.ST) cuando ya jugaba con tres delanteros.

En el primer tiempo, el ex entrenador de Estudiantes de La Plata configuró una formación (5-3-2) más preparada para retroceder que para atacar, acción que recayó en apenas cuatro jugadores con la pelota en movimiento.

La preocupación por el juego aéreo de Edin Dzeko llegó a que el conductor argentino ubicara una línea de cinco en el fondo, con dos laterales volantes (Pablo Zabaleta y Marcos Rojo) encargados de evitar el envío de centro desde las bandas.

Los tres centrales (Hugo Campagnaro, Federico Fernández y Ezequiel Garay) se repartieron la marca del centrodelantero de Manchester City y Javier Mascherano y Maximiliano Rodríguez cubrieron a los volantes receptores ante cada descarga del pivot bosnio.

Con esa disposición, sólo Angel Di María, Lionel Messi y Sergio Agüero tuvieron roles ofensivos fijos más algún compañero alternado para la función (Rojo, Zabaleta o "Maxi" Rodríguez).

El flojo desempeño individual de las figuras "albicelestes" tampoco colaboró para que el despoblado ataque, al menos, fuera efectivo.

Messi lució incómodo durante el primer tiempo, sin socios para jugar, lo que provocó que, por momentos, caminara la cancha a paso desmotivado.

Sabella lo entendió y para la segunda etapa lo rodeó de la manera que más le gusta a la "Pulga", con tres delanteros y Fernando Gago como gestor del primer pase entre líneas.

Cumplidos 20 minutos, en los que la tónica del equipo había sido la misma que en el primer tiempo, llegó lo mejor de Argentina a partir de una acción personal de Messi, que anotó el 2-0 con un slalom característico de sus mejores épocas en Barcelona, tras combinar a pura velocidad con el ingresado Gonzalo Higuaín.

Fue entonces cuando el astro, que hoy logró su segundo tanto en Mundiales y alcanzó los 39 en el seleccionado argentino, se soltó y mostró diálogo con sus compañeros.

Argentina estuvo cerca del tercero, lo que hubiera sido una goleada desproporcionada con el desarrollo del partido, pero finalmente terminó con la tensión de defender el resultado luego del descuento bosnio.

Una desconcentración defensiva (Federico Fernández perdió su espalda dentro del área) y un achique infructuoso de Sergio Romero posibilitaron el tanto que puso suspenso en el marcador.

Con varias caras en el partido, Argentina deberá reafirmar una identidad para no mostrar grietas en instancias decisivas, donde las potencias no suelen perdonar.