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EE.UU enviará 300 militares a Irak

Los soldados recabarán información y entrenarán desde la retaguardia a las fuerzas iraquíes, dijo el presidente estadounidense en la Casa Blanca, Barack Obama. Sigue abierta la opción de desplegar una acción militar en Irak.
Viernes 20 de junio de 2014
El presidente estadounidene, Barack Obama, anunció hoy que enviará a 300 militares de elite a Irak para entrenar y asesorar al Ejército local e intentar detener así a islamistas radicales que están avanzando hacia Bagdad y que desde hace tres días intentan tomar la mayor refinería del país.

Los insurgentes y el Ejército de Irak controlan en distintas partes de la refinería de Baiji, 250 kilómetros al norte de Bagdad, que tiene una extensión de varios kilómetros cuadrados y que produce unos 300.000 barriles por día, mayormente para el consumo interno.

Aunque ya fue cerrada por los combates, su pérdida sería todo un símbolo y reflejo de la impotencia del gobierno de Irak, dominado por la mayoría chiita, ante el avance de los insurgentes sunnitas.

Las autoridades iraquíes dicen que los milicianos integristas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) esperan operar la refinería Y obtener así millonarias ganancias, algo que ya lograron hacer durante algún tiempo en la vecina Siria luego de haber capturado pozos petrolíferos en ese país.

Ayer, el gobierno iraquí del primer ministro Nuri Al Maliki pidió a Estados Unidos ataques aéreos puntuales para detener a los insurgentes, pero Obama no mencionó esta acción al enumerar hoy varias medidas que su gobierno tomará ante el avance del EIIL en Irak, incluyendo el envío de "hasta 300 asesores militares".

"Estamos preparados para enviar un pequeño número de asesores militares estadounidenses, hasta 300, para evaluar cómo podemos entrenar, asesorar y apoyar a las fuerzas de seguridad iraquíes de ahora en adelante", dijo Obama en una comparecencia ante los medios en la sala de prensa de la Casa Blanca.

"Las fuerzas estadounidenses no volverán al combate en Irak, pero ayudaremos a los iraquíes a luchar contra los terroristas", agregó el mandatario, que en 2011 retiró de Irak a las tropas estadounidenses que operaban en el país desde la invasión de 2003 y que derrocaron al entonces presidente Saddam Hussein.

Obama anunció, además, que su gobierno está "preparado para crear centros de operación conjunta" con el Ejecutivo iraquí "en Bagdad y el norte de Irak, para compartir inteligencia y coordinar los planes para confrontar la amenaza terrorista de EIIL", informó la agencia de noticias EFE.

"De ahora en adelante, estaremos preparados para tomar una acción militar selectiva y precisa si determinamos que la situación sobre el terreno lo requiere", afirmó Obama, quien prometió consultar antes con el Congreso de su país y con las autoridades de Irak.

En Irak, el oficial militar a cargo de la protección de la refinería de Baiji, coronel Ali al-Qureishi, dijo hoy a la cadena de TV estatal Al Irakiya que la instalación sigue en poder del Ejército luego de un tercer día de combates del que participaron soldados y helicópteros.

El coronel aseguró que sus fuerzas mataron a cerca de 100 combatientes del EIIL desde el martes pasado.

No obstante, testigos dijeron a las cadenas de noticias BBC y CNN que los enfrentamientos continúan y que todavía hay partes de la refinería que están dominadas por los insurgentes, que controlan retenes en su periferia y que han colgado sus banderas negras de torres de vigilancia.

La producción de la planta equivale a un poco más de un cuarto de la capacidad de refinación total del país, y se destina estrictamente al consumo interno de naftas y para alimentar centrales eléctricas.

La mayor parte de la nafta va para el norte de Irak, para la región semiautónoma kurda, donde ya se está registrando desabastecimiento.

El asalto a la refinería también causó un brusco aumento de los precios internacionales del petróleo.

El EIIL controla desde la semana pasada las principales ciudades del valle del Tigris al norte de Bagdad, luego de haber lanzado una ofensiva relámpago que derivó en un desbande generalizado del Ejercito iraquí, que fue creado por Estados Unidos con un costo de 25.000 millones de dólares, sin presentar batalla.

El grupo lucha por establecer un califato sunnita en Irak y Siria que se rija por preceptos religiosos medievales, como la prohibición de la educación para las mujeres o el castigo del corte de manos para los ladrones, entre otros.

Su avance hacia Bagdad -esta semana se libraron combates a 60 kilómetros de la capital- amenaza con reeditar la ola de violencia sectaria que en 2006 y 2007 dejó a Irak al borde de la guerra civil, en el caos desatado tras la invasión estadounidense.

Consultado por la capacidad del chiita Al Maliki, que es acusado de discriminar y excluir a los sunnitas, de unir a los iraquíes y superar la crisis, Obama dijo que no corresponde a Estados Unidos elegir a los líderes iraquíes, aunque dijo que el problema será difícil de resolver si siguen las "profundas divisiones".

El mandatario dijo además que Irán, un país chiita, podría jugar un rol positivo en Irak si ayuda a transmitir ese mensaje a las autoridades de Bagdad, aunque advirtió que una intervención militar iraní en apoyo a los chiitas iraquíes podría "alentar divisiones sectarias que podrían conducir a una guerra civil".