Cayó “El Ingeniero” Sánchez, capo del cartel de Tijuana

Lo atraparon en un bar luego de ver el partido entre México y Croacia.
Martes 24 de junio de 2014
Fuerzas federales mexicanas detuvieron al temible líder del cártel de Tijuana, Fernando Sánchez Arellano, alias El Ingeniero, informaron hoy medios locales.

De acuerdo con las primeras versiones, Sánchez Arellano fue arrestado ayer en la norteña ciudad de Tijuana al parecer cuando estaba viendo el partido de fútbol que México ganó ante Croacia por 3-1 en el Mundial de fútbol Brasil 2014.

Sánchez Arellano figuraba en la lista de narcotraficantes más buscados por la Procuraduría General de México, con una recompensa de 30 millones de pesos, unos 2,3 millones de dólares.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó en mayo del año pasado su inclusión en la lista "Kingpin", que implica el congelamiento de cualquier bien o activo suyo en territorio estadounidense, además de la prohibición a ciudadanos de su país de realizar transacciones comerciales con él o sus empresas.

Según la cadena Televisa, en la detención participaron elementos del Ejército y agentes de la PGR, y Sánchez Arellano será trasladado desde Tijuana a instalaciones de la subprocuraduría especializada en delincuencia organizada en Ciudad de México.

El Ingeniero es hijo de Enedina Arellano Félix, una de las integrantes del clan de diez u once hermanos fundadores del cártel de Tijuana, también conocido como el cártel de los hermanos Arellano Félix.

En México se le acusa de delincuencia organizada, delitos contra la salud (narcotráfico) y violación a la ley federal de armas de fuego y explosivos.

El cártel de los Arellano Félix empezó a debilitarse en la década pasada con las sucesivas capturas de Benjamín, Francisco Javier, alias El Tigrillo, Francisco Rafael y Eduardo, sumadas a la muerte de Ramón Arellano Félix en un tiroteo en 2002.

El Ingeniero asumió en 2008 el liderazgo del cártel después del arresto de su tío Eduardo Arellano Félix, que en 2012 fue extraditado a Estados Unidos.

El cártel de Tijuana llegó a controlar el flujo de cocaína, marihuana y otras drogas hacia Estados Unidos a través de Tijuana y Mexicali, en el noroeste de México en la década de los noventa.