Reflexiones de Alfredo Leuco

Martes 1 de julio de 2014
“El tema Boudou ha marcado un antes y un después en la vida política argentina de estos tiempos. Ambos han pasado a la historia. Ariel Lijo va a quedar en la historia y Boudou también, éste último del lado más oscuro por supuesto, porque va a quedar como el primer vicepresidente en ejercicio procesado por corrupción. Y Ariel Lijo, va a quedar del lado luminoso. Fue el que se animó, se atrevió: procesar a un vicepresidente de la Nación acusado de haber cobrado una mega coima, que consiste en el 70% de las acciones de una empresa de fabricar billetes”.

“Esto abre las puertas para otro tipo de investigaciones. Estas son señales a otros hombres de la justicia que son honestos, son honrados, que han sido atemorizados por mucho tiempo, y que ahora quizá se animen y vayan tras esa compuerta que abrió Ariel Lijo”.

“Ariel Oscar Lijo es un hombre que nació en Avellaneda, proviene de una familia peronista y católica. Y tal vez por esa conjunción de pensamiento político y pensamiento religioso, cuando se vio alterado por una decisión trascendente en su vida personal apeló al Papa Francisco, que le dijo: 'La prudencia está bien, pero cuando se convierte en inacción es cobardía'. Eso era lo que quería escuchar Lijo”.