Tirador de Belgrano, absuelto otra vez

Martín Ríos fue absuelto por segunda vez al ser declarado nuevamente inimputable por el asesinato de Alfredo Marcenac y seis tentativas de homicidio cometidas en cuatro ataques entre 2005 y 2006.
Viernes 4 de julio de 2014

El denominado "tirador serial de Belgrano", Martín Ríos, fue absuelto esta tarde por segunda vez al ser declarado nuevamente inimputable por el asesinato de Alfredo Marcenac y varias tentativas de homicidio cometidas en cuatro ataques entre 2005 y 2006.

Al igual que sucedió en 2009 en el primer juicio, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 26 consideró que Ríos es un enfermo mental que no puede comprender la criminalidad de sus actos ni dirigir sus acciones.

Los jueces Marta Yungano, Patricia Llerena y Eduardo Fernández, ordenaron mantener la "medida de seguridad" para que Ríos siga alojado bajo tratamiento en un establecimiento psiquiátrico del Servicio Penitenciario Federal (SPF) ya que, según dejaron escrito en el veredicto, "es peligroso para sí y para terceros".

Los padres del joven 18 años asesinado en 2006 por Ríos, Adrián Marcenac y Mónica Bouyssede, se mostraron indignados con el fallo, tal como sucedió en el primer juicio, y criticaron al sistema judicial, a los jueces y a peritos que actuaron en la causa.

Con este fallo, Ríos volvió a evitar la cárcel común y continuará internado en el módulo psiquiátrico del Hospital Penitenciario Central (HPC) del complejo de Ezeiza, donde actualmente está bajo tratamiento ya que de acuerdo a las decenas de peritajes que se hicieron a lo largo de la causa, es psicótico esquizofrénico.

Ríos estuvo presente en la lectura del fallo, que duró sólo cinco minutos, pero no hizo ninguna manifestación.

Lo mismo sucedió por la mañana cuando, luego de llegar en una ambulancia del SPF a los tribunales de la calle Paraguay 1536, no quiso hacer uso de su derecho a pronunciar las últimas palabras ante el tribunal que más tarde lo absolvió.

Con el cabello más largo y canoso, con barba crecida y vestido con el mismo polar rojo, pantalón beige y las alpargatas que tenía el primer día del juicio, el acusado sólo tuvo un gesto cuando le sonrió a su madre, Mónica Díaz, que esta vez lo acompañó en el juicio, sentada detrás de los periodistas que cubrían la audiencia.

Durante las dos jornadas previas del debate, los Marcenac no ingresaron a la sala en señal de protesta hacia la Justicia y esperaron en la calle con carteles y pancartas.

Hoy, el padre de la víctima, Adrián, su otro hijo varón, Juan Enrique, una sobrina y hasta Sabrina Sangiao, una sobreviviente baleada por Ríos en uno de sus ataques, se sentaron entre el público para escuchar el fallo y mirar fijamente a los jueces.

Al término de la lectura de la presidenta del tribunal, la jueza Yungano, Marcenac dijo a la prensa que era "un fallo vergonzoso" y consideró que el acusado "sabía exactamente lo que estaba haciendo y comprendía el daño que estaba generando".

Su esposa, y madre del joven estudiante de Necochea asesinado por Ríos en 2006 en la avenida Cabildo del barrio porteño de Belgrano, dijo entre lágrimas que a su hijo "lo mataron tres veces: una Ríos y otras dos veces dos tribunales orales".

El padre de Marcenac anunció que esperarán los fundamentos que se darán a conocer el 14 de este mes, para analizar con su abogado, Carlos Corvo, si vuelven a apelar la absolución.

Ríos ya había sido absuelto en 2009 cuando el TOC 12 porteño lo declaró inimputable, pero en 2010 la Cámara Nacional de Casación Penal anuló parcialmente el fallo y ordenó la realización de un nuevo debate aunque sólo por la cuestión de la imputabilidad.

Los cuatro hechos -el ataque a un colectivo con dos heridos; a una confitería con una baleada; a un tren en movimiento; y los disparos en la avenida Cabildo donde murió Marcenac- y la autoría de Ríos, ya están dados por probados.

En su alegato del 25 de junio último, el fiscal del juicio, Carlos Giménez Bauer, había solicitado una condena a 18 años de prisión por "homicidio simple, tentativa de homicidio reiterada y portación ilegal de arma atenuada por ser un tenedor autorizado".

Al igual que los Marcenac, el fiscal sostuvo que no estaba probado que Ríos fuera psicótico esquizofrénico incapaz de comprender la realidad y dirigir sus acciones al momento de los hechos y que en realidad padecía un trastorno antisocial de la personalidad (TAP), algo que jurídicamente no lo hace inimputable.

El abogado Corvo pidió la pena de prisión perpetua al sostener -tal como lo hizo en su momento la jueza de instrucción María Fontbona de Pombo- que Ríos cometió un "homicidio agravado por placer".

En cambio, el abogado de Ríos, Ángel Ramallo, insistió con que es un enfermo mental esquizofrénico inimputable y pidió su absolución.

En este segundo debate, cuatro psiquiatras y psicólogos del Cuerpo Médico Forense coincidieron en que Ríos padece un cuadro psicótico de esquizofrenia y que era "imposible" simular durante tantos años.

El TOC 26 también dispuso que la pistola Bersa Thunder calibre .380 con la que Ríos cometió todos sus ataques y portaba cuando fue detenido hace ocho años en la localidad bonaerense de Munro, sea decomisada y entregada al Registro Nacional de Armas (Renar).