Preocupan las denuncias infundas, solo hechas por satisfacción personal

Martes 15 de julio de 2014
Es desdichada la República que sufre los caprichos de los ciudadanos en el marco de las denuncias judiciales infundadas, que se formulan con el solo objetivo de pretender satisfacer inquietudes personales.

En efecto, hay una porción de la ciudadanía que puede ser considerada, a simple vista, como denunciante consuetudinaria. Son los ciudadanos que formulan denuncias de manera intempestiva, de forma vengativa.

Son esas personas que están permanentemente observando la conducta ajena, haciendo especial hincapié en los defectos de los otros, mezquinando una buena mirada, ni qué hablar de la misericordia cristiana.

Son individuos especializados en judicializar todo aquello que los resulta socialmente indigerible. Todo lo ven con los ojos de la ley, todo lo perciben con la mirada del Código Penal, aun cuando de Derecho penal nada saben, ni tampoco conocen.

Pues para ellos todo es materia de denuncia penal o correccional. Ven delitos donde solo hay roces sociales o inconductas menores que nada tienen que ver con la ley criminal.

Quieren denunciar a los vecinos. Denuncian a sus compañeros de trabajo, a sus primos, a sus tíos, a sus sobrinos, y sigue la lista.

Para ellos no existe la justicia, sino la venganza. Para ellos, los jueces
deben satisfacer sus inquietudes, y los intereses sociales.

Son almas mezquinas, que muchas veces no conocen frenos inhibitorios.

Saben que lo hacen y conocen la miseria de sus conductas, pero no pueden sentir ni experimentar ningún sentimiento de culpa por su accionar desfachatado e irresponsable. Carecen de conducta y responsabilidad cívica. Carecen de escrúpulos.

Pretenden manipular al Poder Judicial por satisfacción propia, por ego. Se amparan en las denuncias penales por no poder enfrentar al denunciado en el campo social.

*Hugo Lopez Carribero -Abogado penalista