La beba sumergida en un lavarropas “evoluciona bien”

La madre de la pequeña aseguró que se trata de “un milagro”.
Lunes 21 de julio de 2014

Mía, la beba de 14 meses que fue metida en un lavarropas por su padre en el partido bonaerense de Quilmes, "empezó a reírse" y "evoluciona muy bien" en una sala común del Hospital Garrahan, del barrio porteño de Parque Patricios, donde recibía tratamiento médico y psicológico.

Así lo expresó Mayra, la madre de la menor, que también manifestó que "es un milagro que" Mía "esté así como está ahora, que está muy bien", y añadió que la beba "empezó a reírse porque antes no se reía".

El hecho ocurrió el jueves, cuando en medio de una discusión con su pareja Lucas Digliotti golpeó a la mujer con sus puños y luego tomó a la niña de 14 meses por los pies y la introdujo en un lavarropas varias veces.

"Mía está evolucionando bien. Ayer empezó a reírse. Empezó a jugar. Yo la miraba y me preguntaba 'por qué no se ríe mi hija', pero ya se ríe", relató la mujer desde el hospital donde acompaña a su hija.

Además, detalló que la menor sufre algunas secuelas físicas como la disminución visual en su ojo derecho y otras consecuencias psicológicas como no querer tomar agua.

Al respecto, Mayra expresó que por el shock que sufrió la beba no sabe cómo va a hacer cuando tenga que bañarla, pero remarcó que se va a quedar "todo el tiempo que sea necesario" en el centro de salud hasta que la menor "esté totalmente bien".

Sobre el momento en que su hija fue atacada por su padre, que se encuentra detenido, Mayra relató que el hombre "la metía y la sacaba de cabeza" del lavarropas que estaba lleno de agua, pero apagado.

Ante esa situación, aseguró que agarró a su hija y corrió desnuda dos cuadras hasta la casa de una amiga que la asistió y la acompañó a un centro de salud.

"La ahogó, la trató como a un perro, le pegaba con un palo. Después fueron golpes y patadas a ella y a mí. Tuve dos puntos (de sutura) de un lado y un punto del otro; tengo las marcas de los palazos", expresó la mujer.

Además, Mayra contó que el hombre, después de golpear a Mía, le decía "mirá como quedó esta 'gila'", por lo que sentenció: "No puedo creer que alguien le haga eso a su propia hija".

El violento episodio ocurrió el jueves al mediodía en la vivienda de la familia ubicada en la intersección de las calles 802 y 893 de Quilmes.

El agresor, que fue detenido acusado de "tentativa de homicidio" y ya declaró ante el juez que atiende el caso, tiene antecedentes penales por robos a propiedades y estuvo preso diez años "tentativa de homicidio".