Rusia detectó un caza ucraniano que voló muy cerca del avión derribado

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas afirmó que detectó un caza ucraniano, probablemente un SU-25, volando muy cerca del avión malayo derribado el jueves pasado con 298 personas a bordo.
Lunes 21 de julio de 2014
En tanto, los cadáveres de los casi 300 pasajeros y tripulantes del avión malayo siniestrado en Ucrania ya pasaron de las manos de los rebeldes prorrusos a las de los expertos internacionales, tras haber sido embarcados en un tren refrigerado a cero grados con destino a Járkov.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, negó inmediatamente la denuncia rusa por el canal estadounidense CNN, y sugirió que Moscú debía presentar sus pruebas públicamente.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no se pronunció sobre el tema pero pidió a Rusia que ejerza su influencia sobre los separatistas de Ucrania del Este para que los investigadores internacionales tengan "acceso inmediato y pleno" al lugar donde se estrelló el avión de pasajeros.

La denuncia rusa la hizo el general Andrei Kartapolov, jefe de la dirección de operaciones del Estado Mayor, durante una conferencia de prensa en la que desmintió además que hubiera entregado misiles a los separatistas de Ucrania y emplazó a Estados Unidos a divulgar las pruebas que lo demostrarían "si es que las tienen".

Kartapolov afirmó que "se observó el ascenso de un avión de la Fuerza Aérea ucraniana, posiblemente un SU-25, a una distancia de 3 a 5 kilómetros del Boeing" y que el Ejército ucraniano trasladó una batería de misiles BUK desde Donetsk hacia un área cercana controlada por los insurgentes poco antes del derribo.

El militar presentó fotos que, dijo, demuestran sus afirmaciones.

"Uno se pregunta por qué la batería terminó en esa zona, cerca del territorio controlado por las milicias y justo antes de la tragedia", dijo Kartapolov, que reiteró el pedido a Estados Unidos para que entregue a la comunidad internacional las fotos de satélite que tenga del día en que se estrelló el avión malayo.

Poroshenko, por su parte, replicó a través de la CNN diciendo que "esto es falso y estamos abiertos a cualquier investigación", tras lo cual pidió pruebas de las acusaciones.

El presidente afirmó ante la TV que "todos saben que todos los aviones ucranianos estaban en tierra a muchos kilómetros (del sitio del accidente) cuando se produjo el siniestro", informó la agencia rusa Itar Tass.

El tren con los cadáveres -que habían permanecido cuatro días abandonados en tierra de nadie- recibió esta mañana el visto bueno de tres forenses llegados de Holanda, los primeros expertos extranjeros en examinar su estado de conservación.

Los médicos holandeses abrieron los vagones estacionados en la localidad de Torez para examinar los cuerpos en presencia de la misión de la OSCE en Ucrania, encabezada por el suizo Alex Hug.

Tras varias horas de negociaciones, los insurgentes prorrusos, que supuestamente disponen de las cajas negras del aparato, dieron su acuerdo para el traslado de los cuerpos y el viceprimer ministro ucraniano Vladímir Groisman dio por cerrada la búsqueda.

En Járkov, los restos fueron recibidos por una treintena de expertos, en su mayoría de Holanda -193 víctimas eran de esa nacionalidad- y Malasia, país al que pertenecía el Boeing-777 accidentado frente a la aldea de Grabovo.

Después de someterlos a examen serán repatriados, aunque cabe la posibilidad de que algunos familiares puedan viajar a Járkov para identificarlos personalmente.

Barack Obama, a su vez, pidió que los investigadores internacionales tengan "acceso inmediato y pleno" al lugar donde se estrelló el avión de pasajeros, acusó a los separatistas pro rusos de "bloquear" su acceso a la zona del siniestro y denunció que estaban retirando pruebas y los cuerpos de algunos de los fallecidos.

Para evitarlo, pidió que Rusia los presionara para permitir una investigación "transparente". "¿Qué es lo que están tratando de ocultar?", se preguntó Obama en una declaración en la Casa Blanca en la que exigió a Rusia que presione a los rebeldes para que cese la "manipulación" de los restos.

Mientras tanto, se producían enfrentamientos en las afueras de Donetsk y el comandante de las fuerzas de los separatistas, Ígor Strelkov, decretó el toque de queda, lo que confirió a la localidad de un millón de habitantes el aspecto de una ciudad fantasma y mucha gente envió a sus hijos al campo o a Crimea para protegerlos.

Decenas de personas, en su mayoría civiles, pueden haber muerto en los combates que estallaron cuando varios tanques ucranianos lanzaron una incursión en la ciudad que fue repelida con muchas dificultades por los milicianos.

"Los combates tienen lugar en todo el perímetro de la ciudad. La situación es muy complicada. La aviación bombardea también sobre la estación ferroviaria", dijo uno de los líderes de los sublevados, Andréi Purguín.

Los combates, en los que el ejército ucraniano empleó tanques y piezas de artillería, obligaron a muchos de los inquilinos del barrio oeste de Donetsk a resguardarse en los refugios subterráneos habilitados por las autoridades locales.

Después de las denuncias, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ordenó un alto de fuego en 40 kilómetros a la redonda de Grabovo, el pueblo donde cayó el avión del vuelo MH17.