Ébola y África: cooperación internacional

Martes 12 de agosto de 2014
La situación sobre ébola nos interpela desde campos disímiles en su análisis: la epidemiología, la política pública y sistemas de salud, o desde la acción humanitaria y la cooperación internacional. Hablar de un "brote" epidémico a estas alturas ya resulta limitado y poco pedagógico. Estamos frente a una epidemia de la enfermedad confirmada en Liberia, Sierra Leona, Guinea-Conakry y Nigeria. Desde el primer brote de ébola en 1976 en dos zonas en simultáneo ocurrido en Nzara (Sudán) y Yambuku (ex Zaire, hoy República Democrática del Congo), se conocen 5 clases del virus del ébola (EVE), de las cuales tres de ellas afectan a África. A partir de ese año existieron diferentes brotes de subtipos de ébola en Gabón, RDC (ex Zaire), Côte d'Ivoire, Uganda, Sudán, Sudán del Sur, es decir, localizados siempre en África.

Hubo claro casos en otros países, pero de personas que residían o viajaron a estas regiones africanas. Su letalidad siempre oscila entre un 50 al 90 por ciento de los casos, es decir, una media del 70% de las personas que tienen ébola es mortal. En la actual situación epidemiológica, nos encontramos con tres dimensiones que le dan suma gravedad: la primera es que la propagación de la enfermedad es demasiado rápida, con más de 1700 casos en 4 países por lo menos y más de 930 muertes confirmadas, afectando poblaciones en urbanizaciones importantes donde hay millones de personas. Demuestra que no es un "brote" que quedó localizado en una comunidad específica. En segundo lugar, la letalidad continúa siendo alta como en situaciones anteriores por encima del 54%. Y por último, que las condiciones de vida inequitativas y la debilidad estructural de los sistemas locales de salud pública en África son un determinante en si mismo que potencia el patrón epidemiológico de este tipo de enfermedades.

Sin duda las migraciones Sur-Norte y Sur-Sur son rutas posibles de introducción del virus en otros continentes. Pero es fundamental no criminalizar ni estigmatizar a la migración africana más de lo que ya conocemos que sufren en cotidiano en nuestros días. Porque valdría la pena preguntarse si no deberíamos estar atentos a posibles traslados del virus de formas no convencionales como fue en el caso por ejemplo de la cepa de Cólera que fue re-introducida en el Caribe en el año 2010 por fuerzas militares nepaleses en Haití que estaban trabajando para cascos azules de Naciones Unidas, y que significó una epidemia en Haití, República Dominicana, Cuba y hasta casos en México con más de 8000 muertes acumuladas. Es decir, es importante que nuestros países del Sur estén alertas para ébola y que nuestra cooperación geopolítica Sur-Sur desde la Unión Suramericana de Naciones(UNASUR) como la CELAC(Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) y el ALBA continúen avanzando en integración de sus sistemas de salud y sistemas de vigilancia epidemiológica regionales para generar barreras preventivas y protectoras ante cualquiera de este tipo de eventos generadores de morbi-mortalidades agravadas. Es lo que dimos en llamar escudos epidemiológicos, que significa un salto cualitativo y cuantitativo de coordinación regional en políticas públicas sanitarias y epidemiológicas.

El virus del ébola es nuevo en los 4 países afectados actualmente. Es decir, nos encontramos con sociedades africanas que nunca tuvieron contacto ni experiencia con la enfermedad, donde es fundamental tres dimensiones: a) fortalecer las capacidades de respuesta integral de los sistemas de salud y si sobre la base de servicios públicos mucho mejor, b) trabajar en estrategias de educación popular para la salud hacia la población con medidas educativas-pedagógicas de promoción, protección y vigilancia de la salud en las comunidades afectadas con casos confirmados sobretodo. Aunque es importante resaltar que sólo la "reproducción" de información para modificar "conductas" (conocido como "conductismo") y transferir informaciones preventivas higiénicas de "estilos de vida" a nivel masivo por si solos sin el desarrollo de redes y sistemas comunitarios de vigilancia de la salud colectiva, sistemas de alerta temprana y mecanismos socio-comunitarios de mapas territoriales de protección suelen fracasar y llevarse mucho dinero en el camino c) La generación de información en salas de situación tanto a nivel de sistemas de salud pero también a nivel comunitario resultan clave para producir conocimiento epidemiológico e ir tomando decisiones en función de aprendizajes de investigación-acción. A veces ir con recetas pre-existentes sin tener diálogo intercultural y aprendizajes locales hacen fracasar muchas acciones en estos contextos.

Por eso las estrategias epidemiológicas que se basen en componentes preventivos-promocionales como de protección a la salud a nivel hospitalario y poblacional basadas en diálogo intercultural e intersectorial, en la preparación de los servicios de salud y sus equipos de salud pública local para atención integral y respuesta, y en sistemas de alerta temprana en el sistema de salud como a nivel comunitario que permitan inteligencia y conocimiento epidemiológico para la toma de decisiones podrían ser el sendero más efectivo a establecer.
Médicos del Mundo presente en Sierra Leona desde el año 2001 está tomando medidas en este sentido desde: 1) fortalecimiento de las capacidades del sistema de salud nacional del país y su Ministerio de Salud, 2) en campañas y acciones tendientes a la sensibilización y prevención de la enfermedad del ébola en las poblaciones afectadas. Así viene movilizando a sus equipos desde

España para dar respuesta a esta situación

El virus del ébola es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por transmisión de persona a persona. Dicho esto, no alcanza con la epidemiología, sino alertas en la atención veterinaria para el seguimiento de la enfermedad en animales y sistemas fito-sanitarios para la seguridad. En África, las granjas de cerdos pueden participar en la amplificación de la infección debido a la presencia de murciélagos frugívoros. La implementación de medidas de bioseguridad para limitar la transmisión resultarán claves. En lo que respecta al RESTV, los mensajes educativos de salud pública deberían centrarse en la reducción del riesgo de transmisión del cerdo al ser humano a consecuencia de prácticas poco seguras de cría y sacrificio, así como del consumo de sangre fresca, carne cruda, leche cruda o tejidos animales.

Activar alertas por ébola en America Latina y el Caribe acompañando las acciones y recomendaciones de la OPS-OMS hacia los sistemas de salud pública resulta básico. Aunque también sería saludable resaltar que estamos ante una epidemia de Chikungunya en el Caribe y Centroamérica (enfermedad transmitida por el vector Aedes aegypti como en el Dengue) que consideramos que tendrá impacto en la región sudamericana cuando las temperaturas del verano lleguen. Generar estrategias para su abordaje por su alta tasa de ataque e incidencia no debería estar fuera de la agenda regional hoy.

Por último, repensar la acción humanitaria y la cooperación internacional. Hay un dicho que a veces se repite referido a las tensiones de los relatos históricos expresando que “en cuanto los leones no tengan relatos de las historias, seguirán siendo los cazadores quienes escriban la Historia”. Es fundamental debatir el para qué y por qué, y quién define las necesidades en salud pública para dar respuestas integrales a las crisis humanitarias como es la situación de ébola en África. En esto es fundamental fortalecer a los sistemas de salud pública y los Estados. Los relatos del "ONEGEISMO salvador", de una organización “loable” que por sí sola “salva vidas” y enfrenta epidemias, es una historia de los cazadores (casi siempre de coordenadas Norte-Sur). En realidad una organización internacional de la sociedad civil por si sola no puede ni debe combatir una epidemia.

Siempre es clave ser parte de una estrategia intersectorial de respuesta: complementando y apoyando a los Estados, aportando algunas expertises, capacidades y recursos pero sin “venta” de relatos que sólo generan más dependencia y colonialidad a través de “ayuda” humanitaria y cooperación internacional. Lo “nuevo” es imposible que venga de viejos paradigmas y prácticas.
Sabemos que la geopolítica Norte-Sur continúa teniendo deudas históricas con el continente africano. Resulta paradójico a veces ponerse a pensar que mientras en Europa o Estados Unidos se realizan salvatajes de miles de millones de dólares o euros al sistema financiero, no se invierte ni el 1% de eso por ejemplo para combatir el ébola en África o que con menos del 10% de esos recursos se acabaría con la pobreza por ingreso y el hambre en ese continente (que llamamos ODM-Objetivos de Desarrollo del Milenio). Los sistemas sociedad-mundo monoculturales naturalizaron salvar bancos, consumo y empresas, pero les cuesta salvar vidas y pagar deudas sociales históricas.

Desde el Sur todos y todas nuestras sociedades y Estados no podemos ser indiferentes ni mirar para otro lado ante esta epidemia. Desnaturalizar nuestros pensamientos y acciones de sólo "cuidarnos" de las migraciones en nuestros países receptores, o de cómo crear barreras protectoras (lo cual es necesario), sino ponderando la cooperación y solidaridad internacional con las sociedades africanas afectadas.

La geopolítica del conocimiento y las capacidades ha cambiado. No podemos seguir esperando que sea el Norte el que responda y quién “supuestamente” tiene las capacidades-conocimientos para hacerlo. Por eso la cooperación internacional Sur-Sur desde otra cosmovisión y abordaje en salud internacional debe comenzar a jugar un rol mucho más activo en este tipo de situaciones. Brasil lo viene demostrando con su política regional hacia África de habla portuguesa, Cuba tiene una larga tradición en este sentido, Argentina y Venezuela también vienen tomando medidas aunque más de corte comercial. Aún adeudamos pensamiento-acciones como región.
Lamentablemente la crisis humanitaria y epidemiológica de Ébola en África puede ser una ventana de oportunidad. El Sur nos necesita. Desde el Sur digamos presente.


Por Gonzalo Basile

** Presidente Honorario y Coordinación regional de América Latina y Caribe de Médicos del Mundo

*** Coordinación Red de Sistemas y Políticas de Salud de Asociación Latinoamericana de Medicina Social(ALAMES).
**** Consejo ejecutivo internacional Foro Social Mundial de Salud y Seguridad Social