Prepagas y Gobierno tratan de acordar la suba de aranceles

Las empresas pretenden un incremento del 9% en septiembre, pero desde el Gobierno proponen 7,5% en octubre.
Martes 12 de agosto de 2014
Representantes del sistema sanitario, como clínicas, sanatorios y prepagas, y funcionarios de la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación se reunieron hoy para analizar el reclamo por el alza de aranceles y pasaron a un cuarto intermedio hasta la semana próxima.

Los funcionarios se comprometieron a brindar una respuesta al reclamo, por lo cual las medidas de fuerza por ahora quedaron en suspenso.

Días pasados, voceros del sector habían afirmado que "los incrementos en los costos de los componentes de la atención médica superan cualquier posibilidad de enfrentarlos".

Las principales cámaras -ACAMI, ADECRA, ADEMP, CEDIM, CEMPRA, CIMARA, FEM y FEMECA- sostienen que esta combinación de factores, como reclamos salariales y aumentos de cuota parciales o demorados, ponen "en riesgo la continuidad de algunos jugadores del sector".

Las empresas esperaban que se les permitiera incrementar los precios 9% en septiembre, pero advirtieron que una resolución habilitaría sólo un alza del 7,5%, y en octubre.

En el sector advierten que la diferencia no es menor y sostienen que "con una inflación anual acercándose al 40% no podrían cubrir los aumentos de sueldos y de los precios de insumos y otros bienes".

Los prestadores y financiadores dicen afrontar complicaciones para pagar salarios, porque los aumentos acordados en paritarias en los últimos años superan en 30 por ciento promedio a los ajustes de las cuotas autorizados por el gobierno.

Los salarios representan entre 60 y 70% de la estructura de costos de los centros de salud.

Otros factores que presionan sobre el sistema son el envejecimiento poblacional y la incorporación de nuevas tecnologías y prestaciones.

El sistema de salud, afirman, sufre un "serio y creciente desfinanciamiento", porque la inflación sostenida de los últimos años dispara el conflicto entre trabajadores, entidades y afiliados, y afecta por igual a obras sociales y empresas de medicina prepaga.

Una solicitada firmada por las entidades había advertido que "los incrementos en los costos de los componentes de la atención médica superan bajo las circunstancias actuales cualquier posibilidad de enfrentarlos".

Los voceros del sector sostienen que en estos últimos meses la situación se agravó.

"El problema se genera cuando se firma la paritaria con el gremio. Nosotros tenemos que pagar el aumento de inmediato, pero las gestiones para que se autoricen los aumentos demoran por lo menos dos o tres meses. Este descalce temporal es sólo una parte del problema, porque los aumentos suelen ser parciales, muy por debajo de los compromisos que asumimos frente al gremio", indicaron desde el sector.

Dijeron que "como la misma situación se viene repitiendo hace cuatro o cinco años, el déficit se acumula. Nos vemos obligados a absorber aumentos y ya no tenemos con qué. Está claro que resulta más fácil frenar a una entidad patronal que a un sindicato, porque las capacidades de presión son muy distintas".