Francisco pidió "combatir la fascinación del materialismo"

El papa Francisco celebró la misa de la Asunción de la Virgen María en el estadio de la Copa del Mundo del Daejeon, a 150 kilómetros al sur de Seúl, el primer acto multitudinario de su visita de cinco días a Corea del Sur.
Viernes 15 de agosto de 2014

La ceremonia comenzó a las 10.48 (22.48 de ayer hora argentina), dando inicio a la segunda jornada de una histórica visita del Sumo Pontífice al país asiático, donde el 15 de agosto coinciden la tradicional festividad católica de la Asunción y el Día de la Independencia del Imperio Japonés.

Francisco, que se desplazó a Daejeon en tren y no en helicóptero como estaba planeado, llegó 30 minutos antes al estadio y lo recorrió en un "papamóvil" sin mampara o blindaje entre las ovaciones de los 50.000 asistentes, que agitaban pañuelos con los colores blanco y amarillo del Vaticano.

Entre ellos se encuentraban unos 30 familiares de víctimas del naufragio del ferri Sewol, la mayor tragedia en décadas en el país que en abril dejó 304 muertos.

Diez de ellos, todos parientes de estudiantes de un instituto de la periferia de Seúl fallecidos en el hundimiento, fueron recibidos minutos antes de la ceremonia por el Papa, que quiso ofrecerles personalmente su pésame y palabras de consuelo, informó la organización.

Los familiares de las víctimas del Sewol "estaban en el corazón del Papa, por lo que para él era muy importante reunirse con ellos en su primera misa pública", explicó un portavoz de la Iglesia Católica surcoreana.

Esta tarde el Sumo Pontífice celebrará una comida con representantes de jóvenes católicos del continente que participan en la Jornada de la Juventud Asiática (JJA).

Más tarde tendrá lugar el principal encuentro de la JJA, en el que Francisco se reunirá con 6.000 jóvenes en la Tierra Santa de Solmoe, en el oeste del país.

Bergoglio participará mañana en la beatificación de 124 mártires surcoreanos en la emblemática plaza de Gwanghwamun de la capital, en un evento que podría atraer hasta un millón de personas, según estimaciones de las autoridades.

La visita iniciada ayer por el pontífice argentino a Corea del Sur, donde viven 5,4 millones de católicos, se considera histórica al ser la primera de un papa al país en 25 años y la primera en dos décadas a Asia Oriental.