Engaño a jubilada: paga u$s50 mil por secuestro virtual

La llamaron por teléfono y le dijeron que tenían cautiva a su hija. Asustada, depositó el dinero en un container y luego dio aviso a la policía.
Viernes 15 de agosto de 2014
Una mujer de 68 años cayó en la trampa de un secuestrador virtual y pagó 50 mil dólares en efectivo por la supuesta liberación de su hija en la ciudad de Rosario, según informaron fuentes policiales.

La estafa se perpetró el jueves, alrededor de las 5:00, cuando el delincuente llamó al teléfono fijo del domicilio de la mujer, en Dorrego al 300, en el macrocentro rosarino.

La mujer oyó la voz de una mujer que pensó era su hija y seguidamente un hombre le dijo que la joven había sido secuestrada por un grupo de seis personas y le exigió 150 mil dólares y joyas para liberarla.

La señora asustada le confió que sólo contaba con 50 mil dólares.

El secuestrador virtual aceptó la cantidad, le ordenó que colocara los billetes en una bolsa de consorcio y la introdujera en un contenedor ubicado en Dorrego y Catamarca.

La desesperada víctima se dirigió al lugar, dejó junto al contenedor la bolsa y volvió caminando a su casa.

Al regresar a su hogar, despertó al marido y le contó lo que acababa de pasar.

El esposo, con más tranquilidad, llamó a la hija al teléfono celular. Esta atendió la llamada y comprobó que estaba sana y salva en su propia casa.

Con el panorama más claro, decidieron hacer la denuncia en la comisaría 3ra. y seguidamente intervino la Justicia.

"Estaba enojada con ella misma por haber sido estafada de esta manera", la describió una fuente allegada al caso que investiga la Fiscalía Regional.

Esta modalidad de delito se viene repitiendo en la ciudad de Rosario, como en tantos otros puntos del país.

En febrero pasado, el Ministerio de Seguridad reiteró la necesidad de extremar los recaudo para no ser víctima de los denominados "secuestros virtuales".

Atravesados por una notable violencia psicológica, los falsos secuestros son una modalidad que consiste en convencer a la víctima de pagar un rescate para que liberen a un familiar que dicen tener secuestrado.

Surgió hace unos años con llamadas efectuadas desde cárceles por presos que pedían como rescate números de tarjetas telefónicas, con gran valor en los presidios. Cada vez más en boga, y con variantes que se van incorporando, suelen tener un éxito relativo ya que no se sabe cuántos intentos fracasan.