Homenaje masón a su “gran iniciado” en plaza San Martín

“Indulgencia hacia todas las religiones. Hablar poco y lo preciso. Acostumbrarse a guardar un secreto”, eran las Máximas que recordaron del Libertador que hacían alusión a la Masonería.
Martes 19 de agosto de 2014

La Masonería rindió homenaje a José de San Martín. El acto se desarrolló al pie del monumento al prócer, “el Gran Iniciado” de los masones argentinos, en la plaza homónima de Buenos Aires. Las palabras alusivas, en presencia del Gran Maestre, Dr. Nicolás Breglia, recordaron a Sarmiento cuando expresó que “hay en el corazón de este hombre, una llaga profunda que oculta a las miradas extrañas, pero que no se escapa de las que lo escudriñan”, en alusión a los desvelos, sufrimientos e iniquidades que padeció el libertador de Argentina, Chile y Perú.

“En el transcurso de las tres décadas posteriores a su fallecimiento (y no antes) San Martín emerge como emblema de la disolución de los antagonismos internos, dada su obstinada negativa a participar en los conflictos civiles de la primera mitad del siglo XIX. Así adquiere “post-mortem”, el carácter de artífice máximo del sentimiento de argentinidad naciente, no obstante haber tenido una clara visión continental de la lucha emancipadora, en conjunción con los nuevos Estados americanos emergentes”.

El texto masónico también subrayó que “ combinar la calidad de su campaña militar emancipadora, con las enfermedades que lo afectaban (úlcera gastroduodenal, cataratas, fiebre tifoidea, reuma, asma) no es para cualquiera. Tener una escala de valores donde la libertad tiene su prioridad máxima, y no sólo declamarla, sino cumplirla, no es atributo del dirigente político común. Optar por el destierro voluntario para evitar involucrarse en las luchas internas, y mantenerlo aún cuando estaba a punto de desembarcar en un esperanzado viaje de regreso, tampoco. Soportar las injurias, diatribas y difamaciones, y su consecuente impacto de amargura, decepción y agobio en su persona, expresa la entereza de sus convicciones”.

Refiriéndose a las Máximas dedicadas que San Martín dedicó a su hija Mercedes, quedaron de resalto las de especial contenido masónico, escasamente revelados por la historiografía: “Indulgencia hacia todas las religiones. Hablar poco y lo preciso. Acostumbrarse a guardar un secreto” que forman parte del código ético básico y explícito de este colectivo cuya dimensión temporal cubre ya varios siglos, y cuya dimensión espacial se expande a todos los confines del mundo.

Estuvieron presentes durante el homenaje a San Martín, el Pro Gran Maestre, Miguel Ángel Martínez, el Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Grado 33° para la República Argentina, César Díaz Colodrero, el Gran Primer Principal del Santo Real Arco de Jerusalem para la República Argentina, Fernando GARCIA ACOSTA y una nutrida cantidad de público.