Kovadloff: "El Estado ha sido fagocitado por el poder de turno"

Martes 19 de agosto de 2014
“¿Qué está pasando que aparece ahora con tanta potencia el tema de los Lázaro Báez, los Amado Boudou, los Ricardo Jaime, qué pasa con la sociedad en relación a ellos?”- le preguntó Alfredo Leuco al filósofo y ensayista Santiago Kovadloff.

“Yo creo que ante todo la Argentina es una país que atraviesa una profunda crisis en cuanto a la función del Estado, a mi me parece que el Estado ha sido fagocitado por el poder de turno, creo que en la Argentina la característica patológica constante es ver al Estado homologado al poder de turno, reducido a las necesidades del poder de turno, y el primer signo de corrupción es ese: poder que llega, quiere que la estructura de la República se reduzca a sus necesidades y la ley se adapte a sus exigencias, ahí comienza la corrupción, y luego sigue el proceso mediante la relegación de la existencia de fuerzas opositoras que revistan algún significado nacional”.

“No hay nadie, el poder autoriza a la descalificación absoluta del adversario, que pasa a ser intrascendente. En una democracia republicana, la posibilidad de admitir la presencia de un adversario es la posibilidad de no concebir el poder como monopolio de una sóla razón, ahí también hay corrupción”.

“Y el tercer elemento que me parece fundamental como signo de corrupción es cuando el miedo se adueña de una sociedad y le impide disfrutar de la libertad que la Constitución le otorga, el miedo es todo aquello que no permita una vida contidiana previsible, no podemos vivir sin previsibilidad, si yo salgo de mi casa y no sé si voy a volver, mi vida cotidiana está rota, y si está rota, no hay posibilidad de confiar en el orden que me garantiza mi continuidad en el tiempo. Entonces, no hay solo corrupción cuando se roba, ya sea fondos públicos, sino también cuando la ley pasa a ser un instrumento perverso del poder”.