Venezuela controlará el consumo con los lectores de huellas

El Gobierno detalló un polémico sistema de lucha contra la escasez de productos. Entiende que el exceso de compras facilita el contrabando.
Jueves 21 de agosto de 2014
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó el miércoles la instalación de máquinas lectoras de huellas dactilares en las tiendas de alimentos del país petrolero, con el fin de racionar las compras de los venezolanos agobiados por una alta escasez, informa Reuters.

El Gobierno alega que la falta de productos se debe al contrabando a través de sus fronteras, especialmente con Colombia, que, dice, desvía un 40 por ciento de los alimentos y medicinas necesarios para satisfacer la demanda interna. También culpa a la oposición y a los empresarios, a los que acusa de llevar a cabo una "guerra económica".

Maduro había dicho este año que presentaría una polémica "Tarjeta de Abastecimiento Seguro" para contabilizar los comestibles que se compran en la red de distribución estatal, levantando las críticas de la oposición que la denunció como el último paso hacia la "cubanización" del país.

La medida anunciada el miércoles de establecer un "sistema biométrico", con máquinas que registren las huellas de los compradores también en los distribuidores privados de alimentos, se presenta como una extensión del plan original.

"(Debemos ir) al establecimiento, como debe explicarse, del sistema biométrico en todos los sistemas de distribución y comercialización, públicos y privados", dijo Maduro, en una cadena obligatoria de radio y televisión, durante la cual juramentó a varios comandos gubernamentales contra el contrabando en estados fronterizos.

Maduro no entregó detalles de cómo funcionará el sistema de registro, ni si será establecido en todo el país o solo en los estados fronterizos. Tampoco precisó cuánto costará su instalación.

Dijo que sería similar al sistema de capta huellas del registro electoral que se utiliza en el país.

"Lo comparo con el sistema electoral, porque es el mejor del mundo. El sistema de distribución, comercialización a través del sistema biométrico será un sistema perfecto. Estoy seguro", añadió.

A grandes rasgos, según el Gobierno, el objetivo es evitar que una misma persona compre grandes cantidades de alimentos para revenderlos después en el mercado negro o en el país vecino, Colombia, donde un kilo de harina venezolana cuesta hasta seis veces más caro.

Maduro también dijo que se procederá a la confiscación inmediata de los bienes e inmuebles que se comprueben estén involucrados en el contrabando de alimentos y medicinas.

Caracas decidió cerrar desde la semana pasada y durante un mes, el tránsito a través de la frontera con Colombia durante la noche, para evitar el lucrativo contrabando transfronterizo.

Colombia rechazó la medida "unilateral".

Venezuela sufre una alta inflación, atizada por un desabastecimiento de alimentos y productos básicos como jabón y desodorante, que ha puesto bajo presión la popularidad de Maduro.

Críticos del gobernante dicen que el sistema socialista venezolano está a punto de colapsar y que el contrabando y las largas colas para comprar comida son síntomas de una economía que debe alejarse de los controles de cambio.

Recuerdan que el régimen cubano, principal aliado del de Maduro, impuso una libreta de racionamiento hace más de medio siglo y aún no ha podido asegurar un suministro seguro de alimentos y otros productos a la población.