Relatos Salvajes, historias sin control: ¿por qué hay que verla?

Viernes 22 de agosto de 2014
El cine nacional suele ser cuestionado por muchos pero, sin embargo, hay películas que se destacan sobre el resto y RELATOS SALVAJES es una de ellas. El trabajo realizado por Damián Szifrón pone en debate el propio accionar humano en situaciones límite. ¿Somos capaces de cualquier cosa cuando nos sacan de quicio? ¿Podríamos incluso matar o pagar para que un familiar no vaya preso? Todo es posible.

En esta ocasión, el director contó con producción del genial Pedro Almodovar. Mientras que fue acompañado de un gran elenco para protagonizar cada historia descontrolada narrada para la pantalla grande. Así, Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia tienen una participación “explosiva” en la Ciudad y en plena ruta. Darío Grandinetti vivirá el terror de subir a un avión y Oscar Martínez deberá entrar en el juego de la extorsión por salvar a un familiar envuelto en una tragedia automovilística.

Como si todo esto fuera poco, Julieta Zylberberg y Rita Cortese tendrán en sus manos la posibilidad de hacer “justicia por mano propia” ante un corrupto. Y Érica Rivas será una novia vengadora cuando por instinto llega a una noticia inesperada en plena boda.

El gran acierto del cine de Szifrón es mezclar el drama con la comedia, narrar historias duras y cotidianas a modo de robarle una sonrisa al espectador. Pero detrás de todo eso, nos lleva a la reflexión. ¿Podríamos ser los protagonistas de esos Relatos del director? Sí, somos capaces de hacer cualquier cosa cuando entramos en situaciones extremas donde la ira nos maneja y nuestro conciente pasa a segundo plano.

En esta historia está el Szifrón más auténtico. El hombre de Ramos Mejía viene de crear el gran éxito televisivo Los Simuladores y “El fondo del mar” y “Tiempo de Valientes” en pantalla grande. En RELATOS SALVAJES dejó salir sus verdaderos cuentos violentos que cualquier persona podría vivir o incluso ha vivido, aunque quizá no de manera tan salvaje. Y abre el debate y nos hace pensar en cómo nos comportamos cuando estamos al volante, cuando tenemos enfrente a un corrupto, cuando nos enteramos que nos traicionaron sentimentalmente o cuando el poder nos permite “manejar” la justicia.

Por naturaleza, solemos buscar revancha cuando algo nos afecta nuestra moral y el comportamiento podría cambiar en momentos en que nos sentimos afectados directamente. Hasta podríamos cometer actos totalmente impensados, como matar.

¿Tiene que ver con injusticias? A veces sí. ¿Hay maneras de controlar la ira? Deberíamos poder hacerlo. ¿La revancha es el placer de los Dioses? Siempre. Perder el control de una situación puede llevar a pasar el límite de lo permitido y ahí se pone en juego cómo hacemos para no cometer un delito o caer en la tentación de la venganza. ¿O sólo estamos haciendo justicia por mano propia? Siempre será una cuestión polémica.

Por Claudia Seta
Lic. Comunicación Social – Periodista
@setaclaudia