Diario del Mundial de Básquet: derrota digna y cruce con Brasil

Viernes 5 de septiembre de 2014
La última jornada en Sevilla marcó un partido muy interesante para ver y analizar entre Argentina y Grecia, por lo que esta nota será más una crónica deportiva que un diario de viaje.

El día se hizo largo porque el equipo de Lamas jugó a las 10 de la noche horario de España, convirtiendo al encuentro con Grecia en el postre de una semana cargada de basquet de primer nivel en la región andaluza. Fue derrota para Argentina, con muchos altibajos, pero la misma entereza de siempre para no darse por muertos.

De entrada se sabía que los griegos eran el mejor equipo de la zona. En base a su agerrida defensa y variantes en ataques fue maniatando a todos sus rivales, hasta llegar invicto a este jueves contra la albiceleste. Así fue como logró sacar ventajas ante Argentina en el comienzo. Los nuestros no encontraron respuestas a la asfixiante marca dentro de la zona, lo que forzaba a que los ataques terminen en tiros incómodos.

El primer cuarto fue un concierto del base griego, Calathes, que juega en Memphis (NBA) y domina el juego como pocos en este Mundial. En su cerebro, en su sien, tiene todo grabado, sabe dónde están sus compañeros, sabe repartir el juego y leer la defensa. Así fue como entendió que los bases argentinos pasaban por detrás de los bloqueos y se dedicó a castigar desde afuera. Junto al pivot Bourousis, le dieron una ventaja cómoda de 12 puntos al término de los primeros 10 minutos.

Argentina tuvo problemas para rebotear durante todo el match, ya que al no tener fuerza dominante debajo del aro permitió segundas oportunidades constantemente a su rival. Así llegamos al segundo cuarto, que mantuvo esa tónica. No teníamos forma de anotar, las penetraciones argentinas no existieron, facilitando la tarea de los hombres grandes griegos. El primer tiempo terminó con 11 puntos de ventaja para los europeos, con justicia, ya que habían sido más y mejores que los sudamericanos. Scola fue el el máximo anotador, con 14, mientras que el goleo en el rival se repartía entre Calathes, Bourousis y Printezis

En el entretiempo tuve la oportunidad de conversar con periodistas griegos, y coincidían en mi análisis. Argentina nunca entendió que el juego debía ser de adentro hacia afuera. Había que penetrar y descargar a los tiradores. Tampoco, decían, comprendieron el motivo por el cual Lamas no daba minutos al único tirador, Selem Safar, y por qué Herrmann permaneció 10 minutos sentado, siendo una buen alternativa ante la cerrada defensa griega. Ellos conocen mucho nuestro básquet y readaptaron su juego a la forma en que la Generación Dorada consiguió los logros en los últimos años. El movimiento de balón, el compromiso entre los jugadores y pensar en un equipo antes que en un conjunto de individualidades. Nos copiaron, básicamente.

Fuera de tema. En ese mismo descanso, volví a conversar con alguien de la Federación de Básquet de España. Me dijo algo interesante, aunque no se si estoy de acuerdo. “Campazzo no podrá jugar en el Real Madrid. Su juego de pique constante no es el que juegan allí, y deberá cambiar si quiere adaptarse, sino durará poco”. No me convenció del todo. Si el Real lo compró, fue porque vio en su juego algo que le interesa, y no irían a cambiarlo completamente. Ante Grecia, Facundo volvió a estar errático, sobretodo en la primera parte. En fin, volvamos al partido.

El tercer cuarto comenzó muy mal para Argentina. Nocioni se cargó de faltas, y con un 11-0 los griegos sacaron una ventaja de 19 puntos. Fue ahí cuando dije que no teníamos chances de volver al partido, al ver lo mal que estaba el equipo. Pero Lamas pidió tiempo, y algo cambió. El seleccionado encadenó una defensa atrás de otra, aprovechó un pasaje fenomenal de Prigioni y, con los ingresos de Mata y Herrmann, logramos acercarnos con un 10-0. El panorama era distinto y El Alma argentina floreció.

Entramos a los minutos finales y el coach nacional dio juego a Safar, el único tirador que tiene el equipo. Selem pagó con 5 puntos, sumado un triple. Además Leo Gutiérrez también aportó su cuota desde afuera, pese a no estar muy certero. Algo dio alegría a todos los que estabamos viendo el partido. En un momento Scola se sentó, y Argentina, de todas formas, consiguió acercarse más y más, hasta llegar al epílogo con apenas dos puntos de desventaja y chances de ganar. La defensa y el movimiento de balón, sumado al desconcierto griego, convirtió el estadio en una caldera.

Volvió Scola, y cuando parecía que se venía la remontada final, pasó lo contrario. Grecia buscó las faltas, muy inteligentes sus jugadores para ir a la línea cada vez que tuvieron la oportunidad y así estirar definitivamente la ventaja que fue de 8 y cerró la historia en fsu favor.

Noten que hasta aquí no hice mención a los árbitros. Escucharán y leerán que no tuvieron una buena tarea. Es cierto. La terna pitó siempre para los griegos, aunque eso no permitió desmotivar al equipo, que siguió en partido y se olvidó de los jueces. No es receta de la Generación Dorada quejarse de estas cosas, lo cual es muy sano para el deporte y es algo que se transmite a los hinchas y los periodistas, por suerte.

El resultado final determinó que Argentina tendrá que medirse ante Brasil en los octavos de final. Al igual que en el último Mundial de Turquía y los Juegos Olímpicos de Londres (ambos triunfos argentinos) los dos mejores de Sudamérica se verán las caras por un lugar entre los mejores 8. Será este domingo en Madrid, y la ansiedad ya se siente en el aire.

Todo el contingente de periodistas (más de 150), sumados a los miles de argentinos que seguramente estarán en el Palacio de los Deportes madrileño volverán a alentar al equipo. Como lo hicieron tras la derrota ante Grecia, como lo vienen haciendo cada día de los que estuvimos en Sevilla. Nos despedimos de esta hermosa ciudad, y nos mudamos a la Buenos Aires española. Seremos locales otra vez.