Diputados convirtió en ley el cambio de sede de pago a los bonistas de la deuda

Luego de dieciseis horas de acalorado debate el oficialismo y sus aliados reunieron 134 votos a favor, en tanto la oposición sumó 99 votos en contra. La norma establece el pago local de deuda a bonistas con títulos reestructurados con el fin de evitar que el dinero pueda ser bloqueado por el juez neoyorquino Thomas Griesa.
Jueves 11 de septiembre de 2014
La Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto del Poder Ejecutivo que establece el pago soberano de deuda a bonistas con títulos reestructurados con el fin de evitar que esos recursos puedan ser bloqueados por el juez neoyorquino Thomas Griesa en el marco del litigio que el país mantiene con fondos buitre.

Tras casi dieciseís horas de debate, el oficialismo, junto a sus habituales aliados, reunió 134 votos positivos; en tanto que la oposición se repartió entre 99 votos en contra y 5 abstenciones. Mientras que sólo 18 diputados estuvieron ausentes.

Además de los votos propios el Frente para la Victoria sumó a sus socios del Frente Cívico de Santiago del Estero, Nuevo Encuentro, PJ La Pampa, Movimiento Solidario Popular, Movimiento Popular Fueguino; y también recibió el respaldo de los tres diputados del Movimiento Popular Neuquino y del radical Eduardo Santín.

En el primer tramo de la sesión, los principales referentes económicos del oficialismo y de la oposición expusieron la posición de sus fuerzas sobre el proyecto que declara de interés público la reestructuración de la deuda realizada en 2005 y 2010 y el pago soberano local.

El oficialismo no tuvo dificultades en reunir 138 diputados para iniciar la sesión, lo que le permitió superar por nueve el quórum –número necesario para iniciar la sesión: los habituales aliados, además de los opositores Ramona Puchetta y Facundo Moyano contribuyeron para conseguir el objetivo.

El debate fue abierto por el presidente de la comisión de Presupuesto, Roberto Feletti, quien pidió que haya "un voto masivo" para este proyecto de pago soberano "para preservar el proceso de reestructuración de la deuda realizado en el 2005 y 2010" y señaló que el endeudamiento que sufrió el país "fue un condicionante de la democracia".

El diputado kirchnerista recordó que las reestructuraciones realizadas desde la restauración democrática generaron "un mayor endeudamiento" y terminaron siendo "un condicionante de las políticas públicas".

Por su parte el también oficialista Juan Cabandié señaló dirigiéndose a la oposición que “vale mucho más gobernar de pie que vivir una vida arrodillado al servicios de los intereses económicos, mediáticos y financieros de la Argentina”.

El legislador perteneciente a ‘La Cámpora’ agregó que ”en los últimos días, diputados de la oposición manifestaron en los pasillos que están de acuerdo con el proyecto, pero prefieren decir que están en contra y hacerlo desde sus bancas, con discursos encendidos, porque eso los habilita a ir a –el canal- TN (del Grupo Clarín) a la noche”.

En el cierre del debate, la presidenta del bloque del FPV, Juliana Di Tullio manifestó: “No veo espíritu constructivo en la oposición, veo un espíritu destructivo, como si quisieran que esto no funcionara. Póngale un poco de fe, porque tuvimos un excelente resultado con los canjes y hoy esperábamos una jornada de unidad nacional”.

Desde la oposición, el radical Miguel Giubergia, el massista Dario Giustozzi, el macrista Federico Sturzenegger, el economista de Unen, Martín Lousteau, el socialista Juan Carlos Zabalza, y Claudio Lozano, de Unidad Popular, se pronunciaron con argumentos diferentes en contra del proyecto del gobierno.

“Esta es una ley innecesaria”, subrayó Giubergia, al tiempo que resaltó que “el proyecto de ley carece de oportunidad y relevancia; porque la forma adecuada de lograr un real avance en la resolución del conflicto de la deuda originado en la suspensión de pagos de 2001, es obrar de acuerdo a las condiciones contractuales oportunamente acordadas en las reestructuraciones de los años 2005 y 2010 y se respetará así la voluntad de los tenedores de deuda soberana corriente”.

En tanto que Giustozzi consideró que "es una propuesta integral" que planea soluciones para que los bonistas puedan cobrar, e incluso que se incorporen aquellos que no ingresaron en los canjes 2005 y 2010".

Sturzenegger dijo que el proyecto de cambio de sede de pago de la deuda “no resuelve el litigio que Argentina tiene con los holdouts” y que, más aún, los holdin “no sólo no están cobrando su deuda, sino que algunos de ellos no pueden, por problemas de confianza, sentar el cambio de jurisdicción”.

Zabalza también reafirmó que su bancada está en contra del proyecto de pago soberano de la deuda y cuestionó que el gobierno "haya acepta la sede de Estados Unidos sin la participación del Congreso Nacional".

En la misma sintonía se expresó en contra Lousteau (UNEN), quien consideró "innecesaria" esta iniciativa porque el propio "contrato está facultado para nombrar otro fondo fiduciario" y "no resuelve el problema del bloqueo de los fondos de los bonistas reestructurados".

Lozano volvió a insistir en determinar "cuál es la deuda legítima", cuestionó que se "siga emitiendo deuda bajo legislación extranjera" y dijo que este conflicto "se puede solucionar convocando a una asamblea de bonistas".

La sesión fue seguida desde las gradas por trabajadores nucleados en SMATA (Sindicato de Mecánicos), que aplaudieron varios discursos oficialistas y abuchearon los de opositores como Elisa Carrió, Facundo Moyano, Néstor Pitrola, Nicolás Del caño; lo que les valió la advertencia del presidente de la Cámara, Julián Domínguez, sobre la posibilidad de hacerlos abandonar el lugar.

Promediando la jornada, diputados del oficialismo cuestionaron al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, por no haber participado de la mayoría del debate, debido a que se incorporó a la sesión en el tramo final de la misma.