Antes que endurecer las penas hay que aplicar las que tenemos

Jueves 11 de septiembre de 2014
La polémica sobre la inseguridad ganó un gran espacio en los medios a raíz de las declaraciones de diferentes figuras mediáticas.

En el contexto en el que estamos es razonable que la gente opine. Vivimos un desborde de la inseguridad, la gente se siente indefensa y es natural que se exprese sobre el tema. No obstante, uno debe tomar esa opinión como de quién viene, ya que tal vez no sean las personas más fundadas o capacitadas en la materia. Mucho de lo que he escuchado durante estos días es fruto de la indignación y de la frustración ante tanta violencia.

¿Cómo se resuelve el problema?

Antes que endurecer las penas hay que hacerlas cumplir. En Argentina, de cada mil delitos que se cometen sólo en cinco casos se cumple una pena de prisión efectiva. Hay un problema anterior a las penas, que es que los delincuentes sean detenidos y después condenados por los jueces. Seguramente hay leyes que podemos mejorar pero primero tenemos que cumplir las que tenemos, y eso es algo que nos cuesta mucho. Además, hay una tendencia por parte de los jueces a dejar en libertad a gente peligrosa.

En este sentido, el mal llamado “garantismo” ha hecho daño, ya que a veces justifica acciones que son irracionales. Ningún país del mundo deja delincuentes en libertad con tanta facilidad como hacemos acá. Es algo que frustra mucho a la gente.

¿De dónde viene esta tendencia? Hubo una época donde se violaron las garantías individuales de manera sistemática y, como muchas veces hacemos en nuestro país, nos fuimos hacia el otro extremo como reacción. Las garantías deben ser preservadas siempre, pero cuando es llevado al extremo, se llega al abolicionismo penal, donde se elimina la responsabilidad individual de los actos.

La reacción que se vio en los medios durante las últimas semanas vino por muchas declaraciones donde se justificaban las acciones de los violentos. Uno no puede justificar un asesinato por una privación económica o social.

Para solucionar el problema de la inseguridad no hay magia. Se pueden hacer cosas para mejorar en el corto plazo pero para trabajar seriamente hay que implementar un programa estructural. Esto lleva por lo menos un gobierno o más. Un cambio significativo solo se puede lograr si se trabaja a lo largo de una década.


Eugenio Burzaco es especialista en seguridad y autor del libro “Mano justa”