Ningún país es para siempre (Parte cuatro): El referendo escocés

Martes 16 de septiembre de 2014
La pregunta para la consulta del 18 de septiembre fue fogoneada por el propio Primer Ministro británico David Cameron, que le dijo al Ministro principal escocés Alex Salmond que debía ser clara, que no debía dar vueltas, por el si o por el no.

¿Debe ser Escocia un país independiente?

Esta es la pregunta a la que deberán responder unos 4.500.000 residentes en el Reino de Escocia que comprende a todo británico residente y también a ciudadanos de la UE residentes mayores de 15 años.
De ganar el SI, la unión entre los dos reinos comenzada en el año 1707, se terminará.

Se va acercando la fecha y por primera vez, en la catarata de números de distintas consultoras que lanzan porcentajes sobre la cantidad de ciudadanos que están a favor o en contra de la independencia, el SI superó al NO con un 51 por ciento. Esta subida en el porcentaje a favor de la independencia tardó un mes; hasta hace poco, el NO a la separación era del 61 por ciento frente al SI a la separación que tenía un 39 por ciento.

Hasta ahora el gobierno británico estaba tranquilo ante la posibilidad de que el Better Together (Juntos mejor) ganara, sobre todo ante la actitud que pudieran tener los indecisos; que en estos momentos parecen inclinarse por el Si.

Esa tranquilidad se fue y la preocupación la mostró no solo el Primer Ministro David Cameron sino también la propia Reina Isabel II.
El tema tiene repercusión en la economía. En otro trabajo señalé que todas las independencias son económicas.
Los partidarios de una u otra posición han participado de encuentros para exponer sus puntos de vista, pero sobre todo lo hicieron ante empresarios, señalando por un lado, la peligrosidad de la ruptura y por el otro, las grandes oportunidades que se abrirían con la independencia, sobre todo teniendo en cuenta la riqueza producto del petróleo del Mar del Norte.

A medida que se acerca la fecha y hablando de economía, la libra ha sentido los primeros golpes, perdiendo valor frente al dólar, sobre todo y como consecuencia de los datos favorables a la independencia publicados por el The Sunday Times. Esto le ha agregado más temores al gobierno británico, que está preparando una serie de transferencias de nuevos poderes al gobierno escocés para convencer a los ciudadanos de las ventajas de un autogobierno muy amplio pero manteniendo la unión.

Después de lo ocurrido el lunes 8 de septiembre en los mercados, un nuevo sondeo de opinión ha salvado a la unión de los dos reinos aunque la libra esterlina siga cayendo.

El sondeo fue llevado a cabo por TNS y los números le conceden la victoria al NO a la independencia por un 39 por ciento frente al 38 por ciento a favor de independencia. Pero los indecisos suman un 18 por ciento y son unos 600.000 ciudadanos. Ahí está la gran batalla.

Esto será una carrera cabeza a cabeza hasta el 18 de septiembre ya que se está en un empate técnico.

En medio de estos temblores económicos se informó que la Banca Lloyds trasladará su sede a Londres en caso de ganar los independentistas. Lloyds es además propietaria del Bank of Scotland.
Escocia se quedaría sin la libra esterlina, es decir, sin moneda y también estaría automáticamente fuera de la Unión Europea. Para empezar como única moneda tendría que usar la libra escocesa que circula junto con la libra esterlina, pero que no es aceptada una vez cruzada la frontera con Inglaterra. La libra escocesa es impresa por varios bancos, uno de ellos es el Bank of Scotland.
Tengo en mis manos, mientras esto escribo, unos billetes de una libra escocesa impresos por distintas instituciones, que traje cuando años ha, mi vida discurría por el Viejo Continente. Además del banco que mencioné están The Royal Bank of Scotland Limited y el Clydesdale Bank Limited.
El único billete de 10 libras escocesas que tengo me lo trajo mi amigo Miguel Ángel Reigosa, presidente de la Whisky Malt Argentina, en uno de sus viajes por las famosas destilerías. Tiene la imagen de Robert Burns, el poeta nacional escocés.
Hablando de whiskies, parece ser que, con la independencia, la industria de este famoso licor se vería beneficiada.

Hasta ahora, como verán no he podido hablar de patriotismo, solo de dinero.
Alex Salmond, Ministro principal de Escocia, ha defendido lo que llamó la unión esterlina (sabrá él que quiso decir con eso), pero desde Bruselas le señalaron que ese tema de la “unión esterlina” es algo que ni siquiera puede llegar a planearse.

Con la secesión la libra esterlina perderá valor, unos centavos, pero económicamente Escocia no saldrá indemne. El país tendrá que empezar desde cero.
Como no está dentro de la zona euro, no perderá esa moneda, pero perderá a la libra esterlina, que Inglaterra no le dejará usar.

Para volver a formar parte de la Unión Europea tendrá que solicitarlo, pero si Inglaterra no llegara a aceptar, se quedaría fuera.
No sería nada extraño que Londres y Madrid estén de acuerdo en negar la entrada en la unión no solo a una Escocia independiente sino también a una Cataluña independiente.

Aprovechando el repunte en las encuestas a favor de la unidad, el martes 9 de septiembre se colocó la bandera de Escocia en la residencia de Downing Street y también en todos los ayuntamientos. Un gesto.

El miércoles 10 de septiembre, el Primer Ministro David Cameron viajó hacia la ciudad de Edimburgo, pero no lo hizo solo. Lo acompañaron Nick Clegg y Edward Miliband (parece ser que los conservadores, liberales y laboristas dejaron de lado sus diferencias). En la capital escocesa dijo que a él le importaba muchísimo que ese extraordinario país, el Reino Unido, que fue construido para la unidad, se desintegrara.
“Me rompería el corazón si esta familia de naciones que hemos reunido, se separase. Lo que ocurra el 18 de septiembre, será una decisión que no solo tendrá sus efectos en los primeros cinco años sino en el próximo siglo”.

Alex Salmond consideró que esta visita fue un acto desesperado.

Hasta el Nobel de economía Paul Krugman entró en la discusión, señalándole a los escoceses que tuvieran cuidado con lo que soñaban, que una Escocia independiente no sería tan próspera.
Dijo esto textualmente: Mi mensaje para los escoceses es este, tengan miedo, mucho miedo. Los riesgos son enormes.

Las empresas españolas que operan en Escocia esperan el resultado de la consulta con temor. La incertidumbre es muy grande. No son las únicas.

Hasta ha aparecido el ex premier Gordon Brown como representante de la propuesta federalista entre los dos reinos para el caso en que gane el NO a la independencia.
Brown es laborista, escocés y eso es una imagen que puede tener cierto peso en estos momentos.
Su propuesta se basa en dar a Escocia el control de los impuestos y del gasto en bienestar. Una postura federalista que podría ser ley el 25 de enero de 2015.
Londres acepta este planteamiento aunque con algunos cambios, le ofrecerá a Escocia la recaudación del impuesto de la renta y que, por su parte, aceptara asumir la mitad del gasto público.


Los independentistas creen que se mantendría la unión monetaria, a pesar de la independencia, porque consideran que la libra esterlina es un activo común de los británicos.
Leyendo esto, muchos podrían preguntarse ¿para qué quieren la independencia si siguen conservando la libra esterlina?
Porque el símbolo de soberanía de un país cualquiera no es ni la bandera, ni los escudos, ni otros. El símbolo por excelencia de un país es la moneda.
Pero la unión monetaria no será, porque Londres ya ha dicho que esto nunca se producirá.

Por otra parte el propio Ministro principal escocés Alex Salmond ha dicho que la Reina Isabel (que mantiene hasta ahora un apropiado silencio), debería estar orgullosa de ser reina de una Escocia independiente.
Leyendo esto, muchos podrían preguntarse ¿para qué quieren la independencia si siguen siendo leales a Isabel II?

Teniendo en cuenta estos dichos, uno entiende que quieren seguir dentro de la Comunidad Británica de Naciones y ser monarquías como Canadá, Australia o Nueva Zelanda, que tienen sus propias vidas pero la reina sigue siendo Isabel II.

La diferencia entre Escocia y Cataluña es que Escocia siempre fue un reino independiente, Cataluña un condado del Reino de Aragón, pero eso no implica que no pueda lograr la independencia; muchos países no eran independientes antes de serlo.

El propio Alex Salmond señalo que la consulta en Escocia ha sido consensuada con el gobierno británico. Esa es la diferencia con la consulta que Artur Mas, President de la Generalitat, quiere convocar para el nueve de noviembre en la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Pero en algún momento se empieza. Como siempre digo: no es independiente el que quiere sino el que puede. De hecho en España hay comunidades autónomas con más pergaminos que Cataluña, todos ellos importantes reinos en la antigüedad, Galicia por ejemplo o Asturias o León o la misma Castilla o Navarra. Sería como regresar a la Edad Media o a los reinos de taifas. ¡Qué vueltas tiene el ser humano, tantos siglos luchando para unificarse para luego querer volver a ser lo que se era unos 800 años atrás!

Dicen los grandes eruditos que el nacionalismo es una creación moderna, que es envuelta en un velo histórico que se rescribe para poder encajarlo en las diferentes circunstancias.

La concepción nacionalista nunca fue adoptada por los grandes pensadores. Durante años leí sus opiniones y sobre ese tema siempre fueron negativas.
La resumiré en la que dijo Miguel de Unamuno: “El nacionalismo es una enfermedad que se cura… viajando.

Con respecto a este tema y relacionado con Escocia pero que toca a todos los países, a todos, es que cuando estos temas aparecen, se hace hincapié en las tradiciones y en la antigüedad de las costumbres y de los símbolos como si fueran algo regalado por la divinidad o que viniera de tiempos inmemoriales.

Pero el hecho es que no es así.

Eric Hobsbawn señala que la tradición inventada por los humanos implica a una cierta cantidad de prácticas, que están generalmente manejadas por ciertas reglas o normas que son aceptadas y que tienen una característica simbólica y ritualista.
Con estas prácticas, se busca inculcar determinados valores o normas de comportamiento que son repetidas metódicamente, con lo cual se pretende confirmar una continuidad con el pasado. Es más, se busca una conexión con un pasado determinado que además sea el más apropiado.

Parece ser que el ser humano necesita de esto para reconocer que tiene un lugar en una sociedad nacional.

Siguiendo con el tema de Escocia, Hugh Trevor-Roper señala algo muy interesante sobre esto que estoy comentando, transcribo un extracto:

“Actualmente, cuando los escoceses se juntan para celebrar sus identidad nacional, la afirman abiertamente por medio de un determinado aparato nacional distintivo.
Llevan el kilt, tejido en un tartán cuyo color y modelo indican su clan; y si deciden tocar música, su instrumento es la gaita.
Este aparato, al cual atribuyen gran antigüedad, es de hecho básicamente moderno. Se desarrolló después, a veces mucho después, de la unión con Inglaterra, contra la cual es, de algún modo, una protesta.
Antes de la unión, existía de hecho, de una forma rudimentaria, la cual era considera por la amplia mayoría de escoceses un signo de barbarie…
De hecho, todo el concepto de una cultura y una tradición highland (montañesa) diferenciada, es una invención retrospectiva.
El kilt es considerado actualmente como una de las tradiciones más antiguas de Escocia, solo que no es verdad.
Era desconocido en 1726, apareció repentinamente unos pocos años después y hacia 1746.
Su inventor fue un cuáquero inglés de Lancashire de nombre Thomas Rawlinson.”

Los Rawlinson fueron una familia de herreros cuáqueros que se establecieron en la zona de Furness.
El kilt es, en definitiva, un vestido moderno, diseñado -para que los trabajadores de las tierras altas pudieran trabajar con más comodidad- por un industrial inglés cuáquero que se lo suministró a los distintos clanes.
Los tartanes de los clanes fueron diseñados a partir de 1745.

De ganar el SI, ese resultado será el pistoletazo de largada, primero para las naciones celtas de las Islas: Gales, Cornualles, Irlanda del Norte y la Isla de Man. Y también se hará sentir en las naciones celtas del continente europeo: Galicia, Asturias, Cantabria y en Bretaña (Bretagne).
También en otras regiones autónomas españolas y de otros países, europeos y americanos.
En mis anteriores artículos mencioné sus nombres.

De ganar el NO, habrá un apaciguamiento general, pero solo un apaciguamiento momentáneo.

* Manuel Castro es periodista, locutor y conductor en Canal 26.