Una presunta hija de desaparecidos se desnuda para no someterse al ADN

"¿Vos querés una muestra de ADN? Tomá!", le dijo Irene Barreiro, hija del ex mayor del Ejército Ernesto "Nabo" Barreiro, al juez Ariel Lijo en los tribunales federales de Retiro y comenzó a desvestirse.
Miércoles 24 de septiembre de 2014

Una presunta hija de desaparecidos protagonizó hoy un insólito escándalo en los tribunales federales de Retiro, cuando se desnudó ante el juez Ariel Lijo como protesta al examen de ADN que el magistrado le notificó para determinar su identidad.

Fuentes judiciales informaron a DyN que el hecho lo protagonizó Irene Barreiro, hija del ex mayor del Ejército Ernesto "Nabo" Barreiro, que actuó en el centro clandestino de detención "La Perla", en Córdoba, y de su esposa, Ana Maggi.

Lijo investiga si Irene es hija de desaparecidos y el juez la citó para informarle sobre la causa y para preguntarle si accede a que le saquen sangre para hacer los estudios de histocompatibilidad de ADN.

Para eso en el juzgado había personal del Banco Nacional de Datos Genéticos, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Comisión Nacional para el Derecho a la Identidad (CONADI) con intenciones de tomar la muestra de manera reservada a la mujer en caso de que aceptase.

El juez Lijo le explicó a la mujer el procedimiento de la toma de ADN e intempestivamente ella reaccionó: "¿Vos querés una muestra de ADN? Tomá!", le dijo al magistrado y comenzó a desvestirse.

La mujer se sacó el pantalón y la bombacha, que arrojó en la cara a uno de los funcionarios de la CONADI, tras lo cual salió desnuda a los pasillos del tercer piso de Comodoro Py 2002, donde había otra gente que la esperaba y que le dio otra ropa.

Ana Maggi, la madre de Irene, golpeó las puertas del juzgado e insultó al juez y a su personal, además de dejar pegado en las paredes carteles que decían "juez prevaricador, socio del negocio de los DDHH, y el poder vindicativo K, responsable de la persecución a familiares de militares presos políticos".

Barreiro fue el número dos de los interrogadores de "La Perla", cuando era teniente primero, detrás del capitán Héctor Pedro Bergés, entre 1976 y 1977. En 1987 fue acusado de seis casos de tortura y uno de homicidio pero se negó a comparecer ante la Justicia Federal y se amotinó en el Tercer Cuerpo de Ejército, en Córdoba, dando así comienzo a la rebelión militar carapintada de Semana Santa.

La Ley de Obediencia Debida del Gobierno del presidente radical Raúl Alfonsín lo desvinculó de todo proceso y en 1999 adhirió a la candidatura presidencial del peronista Carlos Menem, e incluso estuvo en el festejo del triunfo en el Hotel Presidente.

En los años 2000 se fue a vivir a los Estados Unidos con su familia y, tras ser anuladas las leyes de impunidad en 2004, fue extraditado a Argentina en 2007 y procesado. Actualmente permanece en prisión, en la cárcel de Córdoba.