La liberación de Mauro Martín calienta la interna en la barra brava de Boca Juniors

Miércoles 22 de octubre de 2014

El exlíder de la barra brava de Boca, recientemente absuelto en el juicio por la muerte de Ernesto Cirino, aseguró que planea volver a la cancha y eso traerá, como mínimo, algunas rispideces con la actual conducción de la barra.

Si Mauro Martín pretende volver a la segunda bandeja, que habitualmente ocupa la hinchada, vamos a tener problemas inminentes porque los actuales jefes no han visto con buenos ojos las actitudes que Martín tuvo desde que fue detenido hasta ahora.

El grupo que lideraba Martín, proveniente de la zona de Villa Luro y Liniers, dejó de ir a la cancha hace más de un año y medio por problemas con el resto de la barra. Éstos se juraron nunca perdonarle haber involucrado a Maxi Mazzaro y Daniel Wehbe en el crimen de Ernesto Cirino.

Esto suena insólito porque lo único que hizo fue contar lo que ocurrió y con quién estuvo. Sin embargo, en el registro barrabrava eso es “romper los códigos” y representa una alta traición. Por esta razón no puede volver a la tribuna, sus exsubordinados le hicieron la cruz como en su momento se la hicieron a José Barrita o Rafa Di Zeo.

La historia muestra que quien en algún momento ha perdido en control de una barra no la ha podido recuperar, incluso Di Zeo que cuenta con un grupo superior de gente.

Igualmente, el verdadero poder en las barras no está en cuánta gente se movilice sino en quién tiene la relación con los dirigentes deportivos, con los dirigentes políticos y con la policía. Mantener esas relaciones después de estar dos años en prisión en muy complicado. Di Zeo, que había sido el barra con mayores contactos en la Argentina, los perdió cuando fue liberado y quedaron en favor de quienes lo sucedieron. Yo no veo mucha posibilidad de que Martín pueda volver a controlar la barra.

Por otro lado, el caso de Mazzaron es diferente ya que su grupo siguió yendo a la cancha, es el grupo de La Matanza. No solo siguieron yendo sino que aún forman parte del núcleo duro de la barra con Ángel (hermano de Mazzaro) al frente.

Además, Mazzaro jamás declaró nada en el juicio y según los códigos de la barra se entiende que él “cerró la boca”. Mazzaro era el verdadero cerebro de La 12 de Martín, quien era sólo la cara visible. No veo por qué Mazzaro no pueda seguir manejando cierta cuota de poder desde la platea, sobre todo teniendo en cuenta que su grupo sigue teniendo bastante preponderancia.

Para combatir tanta violencia el derecho de admisión es un arma eficaz. No obstante, lo que sucede en la actualidad es que está muy mal utilizado: los clubes en Argentina usan esa herramienta sólo para dejar afuera de la cancha a los barras con los que no comulgan, para favorecer a una facción.

Gustavo Grabia, periodista especializado en barras bravas