Balotaje en Brasil y elecciones en Uruguay: votos que definen el futuro de Sudamérica

Dilma tiene una mínima ventaja en las encuestas para la segunda vuelta ante Neves. En el país oriental, al Frente Amplio uruguayo no le alcanzaría para ganar en primera vuelta. Dos elecciones que afectarán el mapa político de Sudamérica.
Sábado 25 de octubre de 2014
En Brasil, donde este domingo un total de 142,8 millones de personas están convocados a las urnas por segunda vez en un mes, y tras la campaña más ajustada y sangrienta de la historia reciente de Brasil, Dilma Rousseff aventaja por entre seis y ocho puntos a Aécio Neves, un ex senador y ex gobernador de 54 años proveniente de la élite política brasileña.

El noreste negro y pobre de Brasil es un gran bastión del PT, agradecido por los programas sociales que benefician a 50 millones de brasileños desfavorecidos, un cuarto de este país con una de las mayores tasas de desigualdad del mundo.

Los electores de mayores ingresos apoyan a Neves y acusan a Rousseff de estancar el crecimiento del país, en recesión en el primer semestre, y descuidar la inflación, que ha superado el techo de la meta y alcanzó 6,75% en 12 meses.

La batalla se jugará principalmente en el seno de la clase media intermedia -con ingresos de dos a cinco salarios mínimos del sur y sobre todo del sureste.

Por su parte, en el país oriental, si bien desde que ganó el Frente Amplio en 2005, los partidos fundacionales que gobernaron Uruguay durante más de 170 años buscan regresar el Gobierno, esta vez las líneas se cruzan a tal punto que el resultado no es posible pronosticar.

La disputa es entre el Frente Amplio y el Partido Nacional. Todas las encuestas así lo señalan desde julio, una vez cumplida la primera parte del ciclo electoral, que son las elecciones primarias.

La opción es entre el regreso de Tabaré Vázquez o el debut de Luis Lacalle Pou, que representan programas, ideas, visiones de país y trayectorias distintas. Son siete fórmulas las que compiten por la Presidencia en un total de 2.620.717 habilitados para votar.

Dos cosas son claras, no seguras, a juzgar por los números. El Presidente no se definirá mañana, sino que deberá pasar por una segunda vuelta el 30 de noviembre. A juzgar por las cifras nadie alcanzará el 50% más 1 voto, necesarios para vencer.

La segunda es que ningún partido obtendrá las tan codiciadas mayorías parlamentarias que permitieron al Frente Amplio en las elecciones de 2004 y 2009 lograrlas y sacar todas las leyes que se propuso sin depender de acuerdo alguno. Esa y no otra es la disputa más fuerte por estas horas.

Las últimas encuestas ubican al Frente Amplio con un piso del 40 al 42%, al Partido Nacional (blancos) entre el 28 y el 34%, al Partido Colorado entre el 12 y el 16% y al Partido Independiente entre el 3 y el 4%. Los indecisos rondan el 6 al 8% y el resto se reparte entre partidos más pequeños.