Los cuidados de la visión en el verano

Jueves 6 de noviembre de 2014

Los cuidados de la visión en el verano

Llega el verano, el sol brilla con mayor intensidad, comienza el calor y la temporada de pileta. Y con esta estación retorna un viejo enemigo de nuestra salud visual: la conjuntivitis. Además hay que aumentar las medidas para protegernos de las radiaciones solares. Conozca todos los tips para cuidar su visión en esta época del año.

La radiación solar

Existen dos tipos de radiaciones solares. Se llama radiación UV a la que emiten los rayos ultravioletas que emanan del sol. La exposición prolongada a los rayos UV del sol puede generar diversos trastornos como catarata, degeneración macular (enfermedad del centro de la retina; no siempre relacionado con la edad), pingueculas (tumores de la conjuntiva, que recubren la parte blanca del ojo), pterigions (crecimiento anormal de tejido sobre la córnea) y fotoqueratitis (inflamación de la córnea). Todos ellos pueden causar perdida temporaria de la visión.

Estudios de investigación recientes sugieren que la energía solar visible (también llamada “luz azul”, “high energy visible radiation” o HEV) produce daño ocular sin llegar a ser radiación UV. De acuerdo con un estudio europeo publicado en el ejemplar de octubre 2008 de Archives of Ophthalmology, la energía solar visible aumenta el desarrollo de degeneración macular, especialmente cuando se relaciona con baja concentración de vitamina C y antioxidantes en el plasma sanguíneo.

Cualquier persona que se encuentre al aire libre se encuentra en riesgo de daño ocular relacionado a radiación UV y HEV dependiendo, sobre todo, de factores como:

Ubicación geográfica: los niveles de UV son mayores en aéreas tropicales cerca del ecuador.
Altitud: los niveles de UV son más intensos en zonas que están a una altura importante respecto al nivel del mar.

Hora del día: los niveles también son mayores cuando el sol está arriba, es decir entre las 10 y las 16 horas.

Ambiente: los niveles son mayores en espacios abiertos que obstruyan el paso de la radiación; especialmente en superficies altamente reflectivas como la nieve o la arena.

Medicaciones: antibióticos como las tetraciclinas, las sulfas, los anticonceptivos orales, diuréticos y tranquilizantes pueden aumentar la sensibilidad del cuerpo a la radiación UV y HEV.


Es importante destacar que las nubes no disminuyen los niveles de UV de manera significativa, por lo que se aconseja el uso de anteojos aún en días nublados. El daño ocular y en la piel relacionado a la radiación UV es acumulativo, por lo que el peligro aumenta a medida que pasamos más tiempo sin protección al sol.

Teniendo en cuenta este concepto, es de vital importancia proteger a los niños del daño ocular posible, sobre todo cuando estos pasan mucho tiempo al aire libre. Ellos son más susceptibles al daño retinal relacionado con la radiación UV por presentar el cristalino claro y transparente, permitiendo que los rayos solares lleguen al fondo del ojo. Es importante asegurarse de que los niños usen anteojos de buena calidad; así como también sombreros y protectores solares en la piel.

Pero llega el verano y las vacaciones, generando un aumento significativo de la exposición de personas de cualquier edad a los rayos del sol. Pero esto no significa que haya que abstenerse de disfrutar del aire libre. Podemos disfrutar del sol si tenemos en cuenta estas recomendaciones:

Buscar anteojos que bloqueen al 100% la radiación UV y absorban la mayoría de la HEV. Los marcos deben ser lo suficientemente grandes y de diseño anatómico para disminuir la cantidad de rayos que llegan al globo ocular. Los cristales de color bronce, cobre o rojizo/marrón son mejores para estos casos. Aun utilizando lentes de contacto es necesario el uso de anteojos ya que cubren zonas no abarcadas por el lente de contacto.

Para aquellas personas con la piel de color mate u ojos con iris oscuros es necesario que usen protección igual ya quela incidencia de daño ocular es la misma.

Se puede disfrutar del sol y el aire libre siempre y cuando estemos equipados con la protección ocular y de piel correcta para reducir la exposición a la radiación UV. Por eso se recomienda siempre:

Usar sombrero y anteojos adecuados envolventes.

Aplicar protector solar cada 3 horas.

Intentar evitar la exposición prolongada entre las 10 y las 16 horas.

La conjuntivitis

La conjuntivitis se define como la inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa y transparente que es la capa más externa del ojo, encargada de recubrir la zona visible del globo ocular y la parte interior de los párpados. Afecta a toda la población por Igual, con un leve aumento en el riesgo de incidencia en pacientes con antecedente de blefaritis, ojo seco y sobreuso de lentes de contacto.

Esta patología puede tender múltiples causas, con leves variantes en su evolución, que nos permiten identificar diferentes tipos de conjuntivitis:

Conjuntivitis viral: causada por virus y es la más común en época de primavera.
Conjuntivitis alérgica: se produce como consecuencia de una respuesta exagerada del organismo antes la agresión de alguna sustancia a la que denominamos alérgeno; por lo cual es común en primavera. Aunque cualquier persona es vulnerable a sufrirla, se sabe que existe factor hereditario.
Conjuntivitis bacteriana: se caracteriza por las secreciones mucosas y con pus de color amarillento, que pegan las pestañas). Los ojos presentan pequeñas elevaciones rojizas o formaciones poligonales que dan un aspecto de empedrado.

Conjuntivitis ambiental: es un cuadro similar causado por la exposición a diferentes agentes del entorno: la contaminación, la luz fluorescente, el aire acondicionado, etcétera.

En primavera especialmente aumenta la incidencia de conjuntivitis viral causada por el adenovirus.

La sintomatología inicial incluye enrojecimiento de los ojos, secreción acuosa, lagrimeo, dolor, fotofobia (sensibilidad a la luz), visión borrosa y sensación de pesadez en los ojos. El cuadro se auto limita en 7 a 14 días, pero en algunos casos puede prolongarse hasta por 3 semanas y progresar causando serias complicaciones oculares.

En el verano, al estar en la pileta o en el mar, también aumenta la probabilidad de contraer conjuntivitis. Por este motivo es de vital importancia la prevención y la atención temprana. Ante un cuadro o sospecha de conjuntivitis, se recomienda:

No frotarse Los ojos.

Evitar el contacto cercano con otras personas por 7 días desde el inicio de los síntomas (la primer semana es el mayor periodo de contagio).

Descartar gotas o goteros usados.

Ante los síntomas iniciales comenzar con lavados oculares con solución fisiológica fría (se recomienda guardarla en la heladera) durante 40 segundos por ojo, de 4 a 6 veces por día, hasta que su oftalmólogo le indique la medicación adecuada.

Si se usan lentes de contacto, lo mejor es tirarlos. No sirve esterilizarlos y volverlos a usar. Incluso se recomienda dejarlos de usar mientras perdure la enfermedad.

Evitar el uso de cosméticos oculares y descartar aquellos que se utilizaron durante los días previos a la manifestación de la conjuntivitis.

Asimismo, existe una serie de medidas que podemos tomar no sólo ante un cuadro o sospecha de conjuntivitis, sino también como acciones preventivas:

Aumentar las medidas de higiene en el hogar, desinfectando superficies con lavandina.
Lavarse las manos frecuentemente con jabón antimicrobiano.
No compartir sabanas o toallas y cambiarlas a menudo.
No compartir anteojos ni otros elementos que estén en contacto con los ojos.

Teniendo en cuenta todos estos consejos (los cuáles se convierten rápidamente en hábitos y pueden efectuarse sin esfuerzo) contribuimos al cuidado de nuestra salud visual durante el verano, permitiéndonos disfrutar a pleno esta maravillosa época del año.

* Por la Dra. Pilar María Nano - M.N. 122.454