Crece el misterioso caso de las cabras masacradas

Jueves 6 de noviembre de 2014
El misterioso caso de las cabras masacradas en la provincia de Salta sumó hoy un nuevo capítulo cuando las autoridades de un colegio rural encontraron sin vida a los quince ejemplares de su pequeño rebaño, en el paraje de
Palomitas.

Las cabras muertas presentaban profundos cortes en sus cuellos y los vecinos de la institución educativa aseguraron que no escucharon ni vieron nada "rado" durante la noche, mientras que los investigadores de la Policía Rural descartaron que se trate de un puma el responsable de la masacre.

Este nuevo caso que preocupa a las autoridades salteñas se registró en una escuela albergue ubicada en el paraje Palomitas, unos 65 kilómetros al sureste de la ciudad de Salta, y 1420 kilómetros al noroeste de la Capital Federal.

La escuela en la que aparecieron muertas las cabras alberga a unos 30 estudiantes procedentes de toda la zona rural de esa región del departamentos General Güemes, a unos 2 kilómetros de latraza de la ruta nacional 34.

El hecho ocurrió dos días después de que unas 40 cabras fueran encontradas degolladas en un campo cercano a la ciudad de Tartagal, en la zona norte de Salta, donde los puesteros atribuyeron el ataque a un predador con facultades sobrenaturales.

El hallazgo de los animales con las gargantas cercenadas, ocurrió el último fin de semana, y puso en alerta a los productores de la localidad de Coronel Cornejo, a unos 20 kilómetros de Tartagal.

Integrantes de la decena de familias que reside en el paraje Palomitas expresaron su conmoción y temor por lo ocurrido y trajeron a cuenta a la mítica bestia del "chupacabras", de la que jamás se pudo probar su existencia más allá de la leyenda.

Los 40 caprinos, de importante porte, presentaban idénticas lesiones en la garganta: dentelladas que mataron los animales sin desangrarlos, y lo relatado por los campesinos guarda similitud con los ataques atribuidos a seres cuya existencia nunca pudo ser probada, como el "ucumar" o el "chupacabras".

El hecho ocurrió a pocos metros del lugar en el que dormían el cuidador del campo y su familia, los que no escucharon a los perros ladrar, ni a las demás cabras balar.