Rojo: "Martino hace las cosas bien”

Domingo 16 de noviembre de 2014
Marcos Rojo tuvo una actuación consagratoria en el reciente Mundial de Brasil con Alejandro Sabella como técnico, y ahora mantiene su lugar en la consideración del nuevo entrenador, Gerardo Martino, al que destaca porque "hace las cosas bien, ya que convoca a todos los jugadores que a él le parece que tienen que estar".

"Martino hace las cosas bien, porque cita a todos los que a él le parece que deben formar parte del plantel", puntualizó Rojo.

"Si bien todavía no hablé con el 'Tata' en profundidad, por lo que se ve en este arranque del proceso, lo único que hace falta es trabajar para adaptarse lo más rápido posible al nuevo proyecto", enfatizó.
Rojo está radicado en Manchester, donde juega por el United del holandés Louis Van Gaal junto a su compatriota Angel Di María, pero como hace poco menos de un mes sufrió la luxación del hombro izquierdo, no pudo ser parte del grupo desde lo futbolístico en esta gira por Inglaterra, aunque sí lo es desde la integración, ya que permanece todo los días acompañando en la concentración a la delegación, e inclusive hasta tiene reservado un lugar en la habitación de Martín Demichelis.

"La verdad que estoy muy contento porque al final no me van a operar del hombro. Pero eso sí, debo trabajar duro para fortalecer la zona afectada. Por lo pronto no voy a estar en condiciones de volver a jugar hasta dentro de tres o cuatro semanas", precisó.

"Pero estar todo el tiempo con el grupo es importante, porque forma parte de la adaptación a los nuevos compañeros y sirve para que todos vayamos incorporando la idea del entrenador", puntualizó.

Si bien para Martino hoy los dueños de los laterales en el equipo argentino son Rojo y Pablo Zabaleta, el ex Estudiantes de La Plata sabe que no puede dormirse en los laureles.

"Mi aspiración de este momento pasa por andar bien en el United, pero no solamente para que el equipo tenga la chance de pelear por el título de la Premier League, sino para seguir teniendo un lugar en la selección", confesó.

"Es que el Manchester es un club muy grande y jugar en una liga fantástica como esta es muy importante para mi carrera", enfatizó.

La vida le cambió rotundamente a Faustino Marcos Alberto Rojo, tal su nombre completo, cuando con apenas 24 años y después de su gran Mundial, pudo pegar el salto al Manchester desde el Sporting de Lisboa portugués, aunque esto significó también un cambio de vida para él y su familia.
"Me siento muy feliz viviendo en Manchester con mi mujer Eugenia y mi hija Morena, pero también es cierto que cada tanto me asalta la nostalgia y extraño a mis amigos, a mi país y al resto de la familia que está en La Plata", confió.

"Lo que pasa es que soy joven (los 24 años los cumplió el pasado 20 de marzo) y en los últimos años mi vida fue una adaptación constante a distintas cosas, y todas muy fuertes, porque desde que debuté en la primera de Estudiantes, por suerte mi carrera fue siempre para delante, pero de manera muy rápida, y eso es necesario asimilarlo con la mayor tranquilidad posible", admitió.

Entre todas estas cosas que menciona, la experiencia más poderosa que le tocó vivir fue el subcampeonato Mundial en Brasil, donde él fue protagonista principalísimo del devenir del seleccionado argentino hasta la final.

"Sinceramente nos quedó un gran dolor por haber perdido la final. Eso se lo podés preguntar a cualquier muchacho y todos te van a decir lo mismo. Por eso ahora que nos juntamos, charlamos de muchas otras cosas pero de eso no", explicó en el mismo sentido que lo hacen sus compañeros ante cada consulta al respecto.

"Pero también creo que el Mundial ya pasó y es necesario dar vuelta la página, por el bien de nosotros mismos. Hay que tratar de mirar hacia delante y enfocarse a nuevos objetivos. Lo lindo y lo triste que pasó en Brasil, ya nadie lo va a poder borrar", reconoció.

Sin embargo, la pena está acumulada en las sensaciones de la docena de mundialistas que hoy están en Manchester y la ratificación de ese estado de ánimo queda reflejada en el final de la charla.

"En Brasil no se consiguió el objetivo, y para tener revancha todavía faltan cuatro largos años", manifestó finalmente este platense alto, flaco, de gestos amables y mirada cándida, casi de niño, que sufre y goza al mismo tiempo, sin darse quizás cuenta plenamente que está instalado con firmeza en la élite del fútbol mundial.