El Estado Islámico y la "reacción" contra Occidente

Martes 18 de noviembre de 2014
La llegada de yihadistas nacidos en Occidente a Siria e Irak para combatir en las filas del grupo terrorista conocido como Estado Islámico es un fenómeno que desconcierta a la opinión pública pero sigue ganando fuerza.

En primer término, podríamos aclarar que no se trata de occidentales en el pleno sentido de la palabra sino de hijos de inmigrantes que nacieron en estos países y nunca completaron el proceso de asimilación a la sociedad en la que viven. Incluso muchas veces se trata de jóvenes con buena formación y buenas familias.

Este fenómeno se produce como una “reacción” contraria a Occidente que demuestra que no ha habido programas de asimilación de los inmigrantes por parte de los Estados. Por su parte, también hay que destacar que las comunidades musulmanas en muchos casos no ha tenido una actitud propensa a la asimilación.

Aún siendo minorías pretenden que sus costumbres sean respetadas por encima del resto. A modo de ejemplo, podemos señalar que los musulmanes pueden construir mezquitas en los países occidentales pero la comunidad católica no podría reclamar el derecho a instalar una iglesia en Arabia Saudita.

Otro aspecto destacable del fenómeno es que el alto nivel de violencia de las ejecuciones no produce rechazo en jóvenes educados a la occidental, sino fascinación.

El problema es que muchos piensan que las ejecuciones están restringidas a las calles de Siria e Irak, pero el mismo Estado Islámico asegura que pronto llevarán su lucha a los propios paises occidentales. La sociedad lo ve por televisión como una novela y cree que es algo que nunca va a pasar en nuestro país.

La yihad es una lucha con uno mismo en busca de la perfección, los extremistas la llevan al extremo de querer aniquilar al otro. Los violentos son solo un sector, pero la radicalidad de sus métodos genera mucho impacto.

El secreto es quitar el radicalismo de la concepción de todas las cosas de la vida. Hay que buscar un equilibrio. Tomemos el ejemplo del cristianismo, que también tuvo extremismos en otras épocas de su historia y sin embargo logró "limarlos".
Manuel Castro, analista internacional