Rosario: realizan reformas en policía para frenar violencia

La provincia se hizo cargo de las horas extras, con pagos de 60 a 80 pesos adicionales de acuerdo al riesgo de la misión para conseguir una dotación estable de agentes en las calles.
Domingo 23 de noviembre de 2014
El boulevard Oroño es uno de los ejes centrales de circulación en Rosario. Diversos sectores sociales conviven sobre una misma arteria como en ninguna otra parte del país. La violencia urbana que llevó a las autoridades provinciales a idear hoy otras estrategias de respuesta. Santa Fe se encuentra ante la necesidad de reformular el esquema de la policía y estiman que para dar la lucha contra la violencia primero deben recuperar a la fuerza de seguridad Ese es el elemento central del plan de Santa Fe.

"¿Qué necesitan?", preguntó Sergio Berni al ministro de Seguridad provincial, Raúl Lamberto, en abril pasado, cuando estaba a punto de ordenar el desembarco de 2000 gendarmes de acuerdo a lo que publica el diario “La Nación”. "Necesitamos frenar la violencia", fue su respuesta y señaló los "búnkers" de las drogas, esas casas fortificadas en asentamientos por donde giraban armas y muertes.

Autoridades provinciales consideraron que la justicia federal no tuvo la reacción rápida esperada. Una investigación judicial demoraba seis meses por búnker y cuando se daba la orden de allanamiento en ese lugar ya no funcionaba un centro de ventas de estupefacientes. El quiosco de drogas se había mudado a otra casa cercana. Y el circuito judicial empezaba de nuevo, mientras más soldaditos se sumaban al negocio de la violencia armada. En abril se atacaron finalmente múltiples puestos de droga a la vez. El narcomenudeo tuvo que modificar su negocio. Y en algunos casos los soldaditos treparon por el boulevard Oroño y pasaron al robo común.

Hace un mes designaron como secretario de Seguridad a Gerardo Chaumont, comandante general retirado de la Gendarmería y con experiencia en el armado de policías con criterio de la ONU, como lo hizo en Haití tras el terrible terremoto. Su primera misión fue poner a la policía en la calle. Con protocolos de seguimiento para verificar que los agentes circulen por la zona asignada. Una pantalla muestra el mapa de Rosario y con GPS en cada móvil se monitorea su ubicación. Unos 120 patrulleros circulaban por el boulevard Oroño.

La provincia se hizo cargo de las horas extras, con pagos de 60 a 80 pesos adicionales de acuerdo al riesgo de la misión para conseguir una dotación estable de policías en las calles. Con eso se afirman haber recuperado parte de la capacidad operativa que se quitaba con el uso de adicionales en favor de privados. También se aumentó el salario policial.

Las autoridades pretenden ahora manejar a la policía con una "conducción férrea" y que se acompañada de "mayores recursos tecnológicos". Quieren reforzar la prevención del delito con la colocación de 400 cámaras de seguridad en los próximos dos meses.