El tope salarial de Ganancias debería subir a 25 mil pesos

Es el monto a partir del cual habría que pagar el impuesto si se actualizaran los valores que tenía en 1999, antes de la tablita de Machinea. En la actualidad afecta a quienes cobran salarios superiores a los 15 mil pesos.
Lunes 24 de noviembre de 2014
Si se actualizaran los valores que regían en 1999 según la evolución de los salarios formales del Ministerio de Trabajo, el tope salarial para quedar exento del pago de Ganancias debería ser de $ 20.300 para los trabajadores solteros y de $ 24.600 para los casados con 2 hijos.

Según el especialista César Litvin, desde el 2002 “los mínimos no imponibles crecieron mucho menos que el índice salarial. Eso trajo y trae como consecuencia que el Estado se queda con una porción significativa de los aumentos salariales y las recomposiciones salariales no llegan plenamente al bolsillo del trabajador”.

En la actualidad, los que ganan entre $ 15.000 a $ 25.000 mensuales, pagan Ganancias sobre el excedente de $ 9.020 y los que cobran más de $ 25.000, tributan sobre el excedente de $ 7.516 mensuales. Así la mayoría de los alcanzados por Ganancias –más de un millón de trabajadores -paga tasas de entre el 27 y 35%.

“Con el atraso de los mínimos y el congelamiento de la tabla de alícuotas el Gobierno está manipulando el impuesto a las Ganancias, que solo debe gravar las ganancias. En un trabajador, desde el punto de visa tributario, la ganancia se produce luego de descontar los gastos esenciales de subsistencia digna que, además, han aumentado por la baja calidad de los servicios públicos, infraestructura, salud, educación, seguridad, transporte. En otros países los mínimos representan importes adecuados y aumentan para las personas mayores de 60 años por los mayores gastos de salud”, agregó Litvin.

Además, mientras los asalariados o jubilados pagan Ganancias a partir de niveles bajísimos, la renta financiera está exenta.

Con la actualización del mínimo y de las escalas, el Gobierno no resignaría ingresos sino mantendría la recaudación real sin la distorsión que genera la inflación en perjuicio de trabajadores, jubilados y empleados.