Un hombre perdió un brazo en manos de su propio Rottweiler

Según indicó el propio herido, el perro, junto a una hembra de la misma raza que tiene en su casa, habían matado a dos ladrones, por lo que el episodio colocó en tela de juicio el entrenamiento de perros para defensa personal.
Viernes 28 de noviembre de 2014
Un hombre sufrió graves heridas y la amputación de un brazo al ser atacado por uno de sus perros
rottweiler, adquirido para defenderse de los delincuentes y que tras el ataque fue sacrificado por un vecino, en la ciudad de Neuquén.

Emilio Muñoz, el propietario del perro, sostuvo, en declaraciones al diario LMNeuquén, que no puede entender cuál es la causa por la cual el can lo atacó y le destrozó su brazo izquierdo.

El animal, matado por un vecino luego del ataque, había sido comprado en un criadero de Bahía Blanca y el propio Emilio había participado en el adiestramiento al perro desde que era un
cachorro.

"Compré el perro porque estaba cansado de que me robaran", aseguró, tendido en la cama del tercer piso del hospital Castro Rendón, donde permanece internado junto a dos personas más.

El ataque ocurrió el sábado cuando Emilio, empleado de un estudio contable, regresó a su casa del barrio Huiliches, de la capital neuquina, como lo hacía todos los días, entró el auto, cerró el portón y fue a saludar a sus dos perros.

Fue en ese momento cuando el perro "Otto" lo mordió en la rodilla y lo tiró al suelo, mientras la perra se fue a su cucha, como asustada.

"¡Otto: soy yo! ¡¿Qué me hacés?!", gritaba Emilio. Pero el perro seguía ciego, a las dentelladas, con su pierna.

En un momento Emilio logró zafar del ataque y liberó su extremidad, pero el perro se abalanzó nuevamente y lo tomó por el brazo izquierdo.

Los gritos y llantos de Emilio alertaron los vecinos, que llegaron inmediatamente para tratar de asistirlo.

Algunos intentaron meterse, pero cuando vieron al enorme perro devorándole el brazo a su dueño se quedaron tras las rejas.

Solo Luis, un vecino que en más de una oportunidad se había quedado de cuidador en la casa, intervino casi al mismo tiempo que llegaba la Policía y con un collar de ahorque decidió tratar de
neutralizar a Otto, que seguía gruñendo furioso con la boca ensangrentada.

El hombre logró enlazar la cabeza del perro con un collar de ahorque, mientras el dueño del animal le gritaba a los policías que mataran al perro.

Emilio logró incorporarse retorcido de dolor y Luis comenzó a apretar el collar cada vez más hasta que Otto dejó de tironear y minutos después murió.

Así fue como el hombre que se compró dos perros feroces porque estaba cansado de la inseguridad, casi termina comido por una de sus mascotas.

Emilio explicó a LMNeuquén que Otto fue hasta el sábado su única solución ante la inseguridad reinante y al tiempo decidió acompañarlo con otra perra de la misma raza.

En un intento de robo que sufrió Emilio, los dos perros demostraron el grado de ferocidad que podían alcanzar cuando mataron a dos delincuentes.

"Lamento la gente que murió ahí adentro, pero eran ladrones que se metieron en mi casa", sostuvo Emilio, quien reconoce que tiene "algunos problemas judiciales".

Según indicó, Otto y su compañera eran una dupla letal y sanguinaria, pero nunca mordieron a nadie que no fuese un intruso que se metía en la propiedad privada.