Último capítulo de “26 personas para salvar al mundo”

Por tratarse de la emisión final, se verá un capítulo doble. El periodista y documentalista viajó por tres continentes buscando lo mejor para el futuro de la humanidad.
Viernes 5 de diciembre de 2014


“La idea es que yo encuentro en la Iglesia de los Templarios, en Londres, una lista de 26 personas que si se juntan van a poder cambiar al mundo. Durante todos los capítulos me dedico a recorrer el mundo tratando de encontrar esas personas. Entrevistamos a la gente más increíble, estuvimos en lugares increíbles y el resultado fue bueno”, detalla Jorge.

Para el programa, Lanata viajó a los 5 continentes y habló con pensadores, artistas, escritores, astrónomos, monjes. ¿Cómo lograron semejante contenido en apenas 2 años? “En ese sentido fue el trabajo ideal. Eramos entre 8 y 10 personas, con traductores, corresponsales en cada país que nos ayudaban en la investigación, llegábamos a los lugares con una agenda muy armada. Yo llegaba a Karmandú y sabía qué iba a hacer en esos 5 horas a cada hora. Teníamos disciplina y de otra forma habría sido imposible hacerlo”.

En este camino que recorrió tuvo la oportunidad de ver cómo vive el mundo el hoy, cómo piensa el planeta y su humanidad, fuera de la Argentina: “Yo tuve otra perspectiva de este trabajo, que se podría presentar también como una radiografía de la mentalidad de la época. ¿Qué está pensando el mundo hoy? Si ves estos capítulos te das cuenta de lo que están pensando el mundo hoy: ciencia, religión, política. Es atemporal, no es coyuntural. No es un noticiero, pero es muy periodístico porque habla de la mentalidad del mundo”.

Dentro de la serie se ve cómo Jorge deambula por un laberinto en cada capítulo. Se trata de una idea de delirio, el espacio donde puede pasar cualquier cosa. “Voy dejando después de cada capítulo partes de ese viaje, fotos, mapas, algún objeto, etc. Y de golpe es hasta onírico, porque se me aparecen caballos en el laberinto. Es un espacio de delirio”, aclaró el periodista y conductor.

“Creo que en los meses y meses que duró el viaje de 26 personas para salvar al mundo, pudimos encontrarnos con algunos de los tipos más inteligentes de estos tiempos; todos, en algún momento, eran niños apasionados y graves, indignados y curiosos, y ninguno estaba resignado. El mundo está, otra vez, pensándose a sí mismo: la revolución tecnológica produjo ese sacudón. Marx fue declarado obsoleto por cuatro chicos en un garaje de Silicon Valley. Y las ciencias humanas aún no se dan por enteradas. Asistimos a la crisis de un nacimiento; de nosotros dependerá el futuro de ese niño. Tal vez sirva para acercarnos a ver lo que somos y lo que queremos ser”, dijo el periodista sobre el programa que también fue un libro de su autoría.