Obama condenó el brutal atentado al semanario francés

El presidente de Estados Unidos recordó que Francia es uno de los aliados "más fuertes y más antiguos" de ese país norteamericano. Cientos de personas salieron a las calles en Washington y Nueva York en repudió al ataque.
Jueves 8 de enero de 2015
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó este miércoles el atentado contra la sede del semanario satírico Charlie Hebdo en París y, al que calificó de "cobarde y malvado", mientras que por la noche cientos de manifestantes salieron a las calles en las ciudades de Washington y Nueva York a repudiar el ataque.

En la capital estadounidense, los manifestantes hicieron frente a las temperaturas bajo cero, y se reunieron en las puertas del museo del periodismo, Newseum, "en apoyo a Charlie Hebdo y a la libertad de prensa", según la consigna en la convocatoria realizada a través de Facebook y en la que habían más de 500 asistencias confirmadas.

Sosteniendo en sus manos un cartel que decía "Je suis Charlie" (Yo soy Charlie), Aymeric Marteau, no pensó que a 5 meses de dejar su Francia natal por ir a trabajar a Washington, se levantaría por la mañana y leería noticias diciendo que un semanario fue víctima de un ataque en el que murieron doce de sus integrantes, entre ellos su director y tres conocidos dibujantes.

"Estamos en shock. No estamos enojados. No queremos salir a matar. Sólo queremos mantener nuestra libertad, queremos estar juntos y luchar contra el terrorismo. No queremos violencia", aseguró Aymeric Marteau. "Espero que en dos semanas no seamos otro Ferguson", agregó el joven oriundo de un pueblo del oeste de Francia, en referencia a los disturbios ocurridos en las calles de esa ciudad de Missouri, Estados Unidos, en el verano boreal, tras que un policía matara a un adolescente de color, y resurgiera con ello el fantasma del racismo a nivel nacional.

"Viva la libertad de expresión" o "Yo soy Charlie", cantado en francés, eran los gritos que repitieron una y otra vez los asistentes - en su mayoría franceses - mientras otros sostenían lápices en sus manos en tributo a los periodistas fallecidos.

Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, más de 200 personas respondieron al llamado realizado a través de las redes sociales, y llegaron a Union Square con los mismos carteles de fondo negro y con la leyenda "Je suis Charlie", según reflejaron los medios locales.

Tras conocerse los hechos, el Departamento de Seguridad Interior estadounidense aseguró que está "monitoreando de cerca los eventos en París" y que, de ser necesario, "no dudará en ajustar" su postura de seguridad "para proteger a los estadounidenses".

"También alentamos a la gente a que 'si ve algo, diga algo' y a que reporte cualquier actividad sospechosa en sus comunidades", afirmó a Télam una fuente del Departamento, utilizando el nombre de una campaña de denuncia de situaciones extrañas que desde julio de 2010 lleva adelante el gobierno a nivel nacional.

Sentado al lado de su vicepresidente, Joe Biden, y de su secretario de Estado, John Kerry, Obama recordó que Francia es uno de los aliados "más fuertes y más antiguos" de su país.

"El hecho de que éste fue un ataque a periodistas, a nuestra libertad de prensa, también pone de relieve el grado en el cual estos terroristas temen la libertad de expresión y de prensa", afirmó el mandatario estadounidense desde el Salón Oval. "Pero la única cosa de la que estoy muy seguro, es que los valores que compartimos con el pueblo francés, una creencia universal en la libertad de expresión, es algo que no puede ser silenciado por la violencia sin sentido de unos pocos", agregó Obama.

Previamente, hablando en francés, Kerry advirtió que la libertad de expresión en el mundo "no se puede matar" con ataques como el cometido contra Charlie Hebdo, un semanario conocido por sus sátiras sobre el islam y que ya había sido amenazado por grupos islamistas.

En un discurso desde el Departamento de Estado pronunciado en inglés y en francés, Kerry aseguró que "todos los estadounidenses" están del lado del pueblo de Francia "en la indignación por este despreciable acto de violencia".

"Ningún país sabe mejor que Francia que la libertad tiene un coste, porque Francia dio a luz a la propia democracia", dijo Kerry.

Más temprano, la Casa Blanca había condenado "en los términos más fuertes posibles" el ataque contra la sede del semanario satírico francés y señalado que "Estados Unidos está preparado para trabajar con las autoridades francesas, como lo hacemos en una variedad de áreas, para ayudarles a realizar esta investigación".

El portavoz del gobierno, Josh Earnest, agregó asimismo, en declaraciones a la cadena MSNBC, que no había planes para cerrar la embajada estadounidense en París, situada cerca de la sede del semanario.

La masacre fue perpetrada por tres individuos encapuchados y armados con ametralladoras Kalashnikov, que gritaron "Alá es grande" al huir en un vehículo, según varios videos grabados por testigos de los hechos.

El periodista, dibujante y director de Charlie Hebdo, Charb, y otros tres de los principales dibujantes del semanario, Cabu, Tignous y Wolinski, figuran entre los muertos.

El semanario satírico había sufrido un ataque con bombas en 2011, tras la publicación de una caricatura de Mahoma, mientras que su director contaba con personal de seguridad permanente tras haber recibido amenazas de muerte.