Da Costa sorprendió y ganó la carrera en Buenos Aires

En un atractivo final, el portugués ganó la carrera de autos eléctricos, que se desarrolló en el circuito callejero levantado en Puerto Madero. Si bien el alemán Nick Heidfeld llegó primero, fue penalizado por exceder la velocidad en la calle de boxes.
Sábado 10 de enero de 2015

Espectacular fue la primera presentación de la Fórmula E en Buenos Aires, con cuatro cambios de punteros a lo largo de 35 vueltas y un final a pura "chapa" que vio prevalecer al portugués Antonio Felix da Costa (Amlin Aguri) en una calurosa jornada sabatina en esta ciudad.

Da Costa se benefició con una serie de toques y una penalización in extremis para el alemán Nick Heidfeld para alzarse con su primer éxito en la temporada debut de la categoría de autos eléctricos, en una competencia válida por la cuarta fecha.

Numeroso público se acercó hasta el circuito callejero de Puerto Madero, en la Costanera Sur, para seguir de cerca a la novedosa Fórmula E, en la primera presentación en el país de una categoría fiscalizada por la FIA (la Federación Internacional del Automóvil) desde la última visita de la Fórmula Uno a estas tierras, allá por 1998.

Entre zumbido de motores y bondiolitas junto a la Reserva Ecológica, la gente disfrutó de una carrera atractiva que lo encontró ganador a Da Silva al cabo de 48 minutos 52 segundos 100 milésimas de febril competencia, con un promedio de velocidad de 103,4 kilómetros por hora, aunque ingresó en una ocasión el auto de seguridad, por un choque del indio Karu Chandhok, en el decimoquinto giro.

El portugués terminó escoltado por el francés Nicolas Prost (e.dams Renault), hijo del legendario Alain Prost, a 5s 354/1000, y el brasileño Nelsinho Piquet, cuyo padre es otro ex campeón mundial de F1, Nelson Piquet, a 8s 552/1000.

El piloto del equipo China Racing logró subirse al último escalón del podio pese a que sufrió durante casi toda la prueba problemas de comunicación con los directivos de su escudería, quienes -según comentó Piquet Junior- le decían que había perdido una vuelta tras el ingreso el auto de seguridad y el cambio de coche en boxes.

En este sentido, la entrada del "safety car" aportó confusión dentro de la pista y le terminó dando nuevos bríos a la carrera, que había sido monótona hasta ese momento y se convirtió en un espectáculo verdaderamente "electrizante".

Los pilotos aprovecharon la ocasión para cambiar de auto -ya que las baterías que impulsan a estos monoplazas no poseen, por ahora, una autonomía que les permita completar la competencia- y al regresar al circuito callejero de Puerto Madero, de solo 2.407 metros de cuerda, el show ganó se tornó vibrante.

El suizo Sébastien Buemi, quien había dominado la actividad en pista desde el comienzo y lideraba la carrera tras haber largado desde la "pole position" con el otro e.dams Renault, rozó un paredón al ingresar a una chicana apenas de reanudó la prueba tras la salida del auto de seguridad y quedó fuera de combate, en el giro 24.

Heredó la punta el brasileño Lucas di Grassi (Audi Sport ABT), el puntero del campeonato, pero apenas tres vueltas más tarde se golpeó contra la pared tras un desperfecto en la suspensión trasera y también abandonó.

Pasó al frente entonces Heidfeld, que parecía que ganaba, pero recibió una penalización in extremis por superar la velocidad máxima permitida en boxes y fue en ese momento cuando Da Costa heredó el primer puesto.

Con el portugués adelante, la pelea por los demás puestos del podio se tornó encarnizada y en ese contexto el beneficiado fue Piquet Junior, que aprovechó que el alemán Daniel Abt y el español Jaime Alguersuari fueron a la "chapa" (después de que el germano se pasara en un frenaje) para pellizcar el tercer puesto, finalizando por detrás de Prost.

Alguersari, con su bólido malherido, logró llegar cuarto, por delante de Bruno Senna -sobrino del inigualable brasileño Ayrton Senna-, el francés Jean Eric Vergne, el británico Sam Bird, el mexicano Salvador Durán, Heidfeld y el español Oriol Serviá, en las diez posiciones de vanguardia.

Así culminó la presentación de la Fórmula E en Buenos Aires, donde las energías renovables salieron a pista de la mano de una categoría amigable con el medio ambiente -los autos no emiten gases ni generan ruidos molestos- y que supo ganarse un aplauso del público por el espectáculo brindado.