El hombre que hizo posible Internet

Miércoles 14 de enero de 2015
Eran las dos de la madrugada en Estados Unidos, pero el ingeniero estadounidense Leonard Kleinrock seguía despierto para recibir por teleconferencia, «con sorpresa, humildad y orgullo», la noticia de que el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, en la categoría de Tecnologías de la Información y Comunicación, es suyo en esta séptima edición. «Es fantástico. Recibo este galardón con gran sorpresa, me siento muy honrado de formar parte de este grupo tan distinguido de laureados», declaró. A Kleinrock no le importó mucho la diferencia horaria con Madrid, donde eran las once de la mañana. «A menudo suelo trabajar a estas horas en Internet, y sobre Internet», bromeó.

Ese compromiso e interés es el que este ingeniero lleva mostrando desde el inicio de su carrera, que le llevó a desarrollar la llamada teoría de colas y aplicarla a la conmutación de paquetes de datos, haciendo posible que se aprovechase todo el potencial entre las conexiones entre ordenadores para optimizar la transmisión de la información.

El secretario del jurado de esta categoría, Ramón López de Mántaras, director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC, explicaba la teoría de colas de Kleinrock como la solución a la ineficiencia de la conmutación de circuitos, usada antiguamente con telefonía analógica, la cual se podría imaginar como una carretera que sólo puede usar un único coche. Sería un canal ocupado por una sola conexión. Con Kleinrock se perfeccionaría la conmutación de paquetes, en la que se trató de compartir esa carretera en función de la saturación de la red.

El ingeniero estadounidense vio nacer Internet, pues su laboratorio en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) fue elegido como el primer nodo para formar parte de ARPAnet, la primera red de computadoras creada por el Departamento de Defensa de EEUU. El 29 de octubre de 1969 logró emitir su primer mensaje remoto a un segundo nodo localizado en Stanford: «LO», un mensaje que no tendría ningún significado misterioso, sino que intentaban escribir «LOGIN», pero al enviar la G, el segundo nodo colapsó.

Pero el ingeniero no sólo vio nacer Internet, sino que lo está viendo crecer y afirmó que todavía falta trabajo hasta que se convierta en el «sistema nervioso global para el mundo».

Hace años, Kleinrock afirmaba que Internet era como un niño pequeño. Ayer, tras el anuncio de la concesión del Premio Fronteras, afirmó que ahora sería ya «un adolescente que ya es capaz de hacer muchas cosas pero que todavía desobedece algunas funciones y tiene comportamientos erráticos», explicaba.

Se refería con esto a lo que él llama «el lado oscuro de Internet», abierto a la pornografía o al incumplimiento de la ley, algo que se solucionará con sistemas adecuados de seguridad.