En 21 años de investigación de policiales, nunca reproduje un suicidio inducido con éxito

Martes 20 de enero de 2015
Hay una decisión de sostenimiento de vida que lo lleva al fiscal a quitársela. Hay una decisión, hay un impulso que está por encima del patrimonio vida que todo el mundo tiene como reflejo natural de protegerse.

Llama la atención que hay una motivación muy importante para quitarse la vida. Por más que no haya habido pólvora en la mano del fiscal no se puede hablar de otra cosa que no sea un suicidio. Inclusive él pide el arma con la que, en teoría, se quita la vida. Hay que dejar de abonar cualquier otra teoría o al menos tirarla al menor porcentaje. La fiscal dijo que no había terceras personas.

La custodia respondió a las órdenes del fiscal. Respondieron a sus mandatos. Si el fiscal les dijo “quédense abajo”, se quedaron abajo. El ascensor principal tiene acceso directo y exclusivo al departamento. El ascensor de servicio tiene palieres comunes. Hay que ver cómo eran las conductas del fiscal y viceversa. Si era estricta o laxa. Al ver un domingo con un clima nada agradable seguramente pensaron que se quedó durmiendo, que no iba a salir u otra posibilidad.

Me voy a eximir de hacer comentarios de tipo político pero sí daré precisiones con respecto a lo técnico-policial. ¿A qué responde o cuáles son los fundamentos que ha tenido el fiscal para quitarse la vida? No los tiene nadie hasta que se termine la investigación. La fiscal inició la pesquisa basándose en un suicidio inducido. Las pericias electrónicas -comunicaciones telefónicas, redes sociales, programas de mensajería- responderán de alguna forma a esta cuestión.

En 21 años que llevo de investigación policial, nunca he podido reproducir una investigación de suicidio inducido con éxito. Nadie deja datos al respecto.

La fiscal a cargo de la investigación de la muerte del fiscal Alberto Nisman allana sus oficinas hasta por una cuestión de protocolo. Para no pedir si no que buscar la información y obtenerla de primera mano. Llamarlo allanamiento es un poco desmedido. Más bien fue una recopilación de pruebas.

Hay algunos datos médico, clínicos, histopatológicos y toxicológicos que pueden darse a conocer en breve respecto de los últimos minutos de vida de Nisman en función de algunos detalles que pueden arrojar el estado de adrenalina que llevó a la persona a quitarse la vida.

En cualquier película, serie o video de YouTube o cualquier lado pueden ver cómo se dispara un arma. Uno no queda con el dedo contraído si no que extendido. El dedo vuelve a posición natural, en posición de ingreso, no como posición de disparo. Lo llamativo es que la pistola no quedó en la mano del fiscal. Se ha salido cuando se ha caído el cuerpo y ha quedado por debajo del cuerpo.