“Maravilla Martínez es un imbécil”, dijo Graciela Alfano

"¡Es un desubicado! A Maravilla lo noqueo en un tete a tete. Que se vuelva al pozo del que salió porque de Maravilla no tiene nada", arremetió. “Volvé al agujero del que saliste”, agregó.
Jueves 22 de enero de 2015
La actriz Graciela Alfano semetió en la polémica generada por los dichos del boxeador Sergio "Maravilla" Martínez al burlarse de la edad de la vedette Iliana Calabro y la diva Susana Gimenez, y lo tiló de "imbécil" y de "nabo".

"¡Es un desubicado! A Maravilla lo noqueo en un tete a tete. Que se vuelva al pozo del que salió porque de Maravilla no tiene nada", arremetió.

El boxeador generó una polémica cuando se burló de la edad de Iliana Calabró, Susana Giménez y también de Mirtha Legrand. Graciela Alfano, de 62 años, se metió indignada en la polémica,
en declaraciones al diario "Muy".

"Decirle a una persona vieja porque tiene años no es discriminarla. Mis hijos me dicen 'vieja' y me encanta. Soy una persona mayor y no niego mi edad, porque me siento feliz de seguircumpliendo años. Pero no voy a tolerar una falta de respeto. El término se utiliza para en realidad decir: 'salí de la vida, no tenés derecho a amar, a opinar, a bailar'. Yo le digo: hello, estamos en el siglo XXI y la vida se disfruta hasta el último día".

"No tenés derecho a amargarle la vida a una mujer. Sos un imbécil, un nabo. Te lo digo así como un hashtag. Eso es lo que una mujer, entre comillas vieja como yo, piensa de vos. Y al señor Maravilla Martínez, de Maravilla no tenés nada, flaco. Volvé al agujero del que saliste, Maravillita. Iliana es una maravilla al lado tuyo y a vos no te toco ni con un palito de lejos, a ver si te queda claro".

La actriz consideró que tiene derecho a opinar de este tema que afecta a muchas mujeres las críticas de otras personas.

"Puedo hablar así porque tengo la autoestima alta gracias a mis padres. Tuve una mamá que me adoró y me dijo 'nena' hasta el último día de su vida. Así que me pueden decir lo que quieran que me va a importar un pito. Pero no es la realidad de todo el mundo. Muchas mujeres dependen de la voz del otro. En la calle les dicen cosas tremendas. Y los insultos que leo en Twitter también son terribles. Nadie le puede bajar la persiana al otro, porque la vida hay que vivirla hasta el último segundo", opinó Graciela.