Nisman también le pidió un arma a uno de sus custodios

Invitó a entrar en su departamento a Rubén Benítez -en quien más confiaba-, y pidió asesoramiento para comprarse un arma, ya que quería llevarla en la guantera del auto cuando saliera con sus hijas.
Domingo 25 de enero de 2015
El fallecido fiscal Alberto Nisman había intentado más de una vez conseguir un arma, ya que no sólo recurrió a su empleado Diego Lagomarsino, el dueño de la pistola hallada al lado de su cadáver, sino también a uno de sus custodios afirma en su edición de hoy, el diario La Nación.

De acuerdo a lo que figura en el expediente judicial de la investigación, el sábado a la mañana, el fiscal invitó a entrar en su departamento a Rubén Benítez, uno de los diez policías que tenía asignados para su protección y el de más confianza con él. En esa ocasión, Nisman le pidió asesoramiento para comprarse un arma, ya que quería llevarla en la guantera del auto cuando saliera con sus hijas, le explicó. Benítez le aconsejó una marca y quedaron en volver a conversar sobre el tema el lunes.

Benítez declaró el jueves como testigo ante la fiscal Viviana Fein, y el matutino porteño reconstruyó su declaración de fuentes judiciales y policiales.

El testimonio de Benítez fortalecería la hipótesis de que Nisman quería un arma para suicidarse, aunque también podría interpretarse, según lo que el fiscal le dijo a su custodio, que quería el arma para proteger a su familia.

Lo que sin dudas hace esta declaración es favorecer la situación de Lagomarsino, el único imputado que tiene hoy el expediente y -hasta donde se sabe- la última persona que lo vio con vida.

Lagomarsino, a quien la jueza Fabiana Palmaghini le prohibió salir del país, había relatado un diálogo similar en su testimonio del lunes. "Prestame tu pistola hasta la semana que viene, que me voy a comprar una", declaró que le dijo Nisman, quien lo llamó el sábado a la mañana para que fuera a su departamento con la pistola Bersa Thunder calibre 22 esa tarde.