Quiere hospedar a Barreda: “No estoy enamorada de él"

Sonia García tiene 49 años y conoció al odontólogo en una misión pastoral. Aclaró que no quiere tener un romance con él y que ya le había ofrecido su casa a otros reclusos. Barreda, que goza de prisión domiciliaria, volvió a la cárcel porque no tiene donde vivir.
Lunes 2 de febrero de 2015

Sonia García, la mujer que ofreció hospedar a Ricardo Barreda en su casa, fue entrevistada por Chiche Gelbung en Canal 26.

“Vivo sola. No me casé ni tuve hijos”, contó. Sin embargo, aclaró que no tiene intención de mantener un romance con el odontólogo y que ya le había ofrecido su casa a otros reclusos. “No es la primera vez que lo hago”, recordó.

Consultada acerca del delito que llevó a Barreda a la cárcel, ella dijo: “Yo no juzgo a nadie”

Para alojar a Barreda, la mujer tiene una casa de 80 m2 con tres habitaciones. Y asegura que ella dormirá en una pieza y Barreda en otra.

“Yo no le voy a cocinar, él se va a cocinar solo”, aseguró.

Ricardo Barreda, conocido por todos por el cuádruple crimen de sus hijas, su suegra y su esposa en 1992, vuelve a ser noticia. Cuando se terminaba el año pasado -el 22 de diciembre y por decisión judicial- debió volver a la cárcel.

Esposado, el odontólogo fue retirado del edificio del domicilio del barrio porteño de Belgrano. Así lo había ordenado el juez Raúl Dalto por considerar peligrosa la convivencia con su pareja Berta “Pochi” André.

Como Barreda no tenía otro domicilio donde quedarse, fue enviado a la Unidad 25 de Olmos. Pero apareció alguien que se ofreció a hospedarlo en su casa. Se trata de Sonia García (49), una vecina de la misma localidad en la que hoy está recluso el odontólogo, que de un mes a esta parte se dedica de lleno a misionar en la iglesia mormona.

La mujer contó que como feligresa de ese credo encontró su “lugar en el mundo”. “Me bauticé y empecé con la misión de visitar a la gente a la que de verdad le hace falta estar junto al espíritu de Dios”, aseguró. Y el sitio que eligió para su camino pastoral fue la cárcel en la que está Barreda.

“Ahí casi todos los que van a misionar son evangelistas y yo soy la única mormona. En mi iglesia me felicitaron y quieren que haya diez más como yo”, subrayó. Después de haber caído en coma el año pasado por una neumonía, Sonia confía haber encontrado un nuevo rumbo para sus días. “Yo le abro mi casa a toda la gente de buen corazón que quiera venir. De entrada no desconfío de nadie. Y no juzgo a nadie por lo que hizo”, sostuvo.