El Sub-20 conquistó el Sudamericano y clasificó a Río

El equipo argentino se aseguró un lugar en los Juegos Olímpicos Río-2016 al vencer a Uruguay por 2-1, en el partido final del torneo. Ángel Correa y Sebastián Driussi marcaron los goles de la victoria.
Domingo 8 de febrero de 2015
El seleccionado argentino ganó esta noche por quinta vez el Campeonato Sudamericano Sub 20 al imponerse a su par de Uruguay 2-1 en el Estadio Centenario de Montevideo, sumando otro galardón a los obtenidos en los torneos de 1967, 1997, 1999 y 2003, y consiguió además la clasificación directa para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Gastón Pereiro había puesto en ventaja al anfitrión a los 7 minutos de juego, pero a los 35 reestableció la paridad Sebastián Driussi y, a los 36 del segundo tiempo, Angel Correa hizo el gol del triunfo y el que sirvió inclusive para conquistar el boleto directo para los Juegos.

Argentina se consagró así campeón sudamericano nuevamente, 12 años después de la conquista del aquel equipo en el que se destacaron Javier Mascherano, Fernando Cavenaghi, Maximiliano López y Pablo Zabaleta, entre otros.

Los dos seleccionados ya estaban clasificados al Mundial que tendrá lugar a mitad de año en Nueva Zelanda, pero la goleada de Colombia sobre Brasil por 3-0 obligaba al local a ganar para meterse en los Juegos Olímpicos.

En el comienzo, Correa desbordó por izquierda, tiró el centro y un rebote le dio la chance a Driussi, quien remató de manera imperfecta y no pudo vencer al arquero.

Todavía no se habían establecido los roles cuando, a los 7 minutos, Rodrigo Amaral eludió a Tiago Casasola por la izquierda y tiró un buscapié que alcanzó a tocar Augusto Batalla, aunque sólo consiguió dejar la pelota servida para que Pereiro convirtiera en el arco desprotegido.

La Celeste hizo pesar la localía, con agresividad en el juego y el aliento del público, por lo que el equipo argentino tardó en emerger del bajón anímico y la desorientación.

Los dirigidos por Humberto Grondona tuvieron un atisbo de reacción a los 29, con una contra que encabezó Correa por la derecha, hasta que, encimado por la marca, tiró de media distancia, cerca del palo izquierdo.

Y a los 35, en una repetición de la maniobra inicial, llegó el empate: Correa tiró el centro desde la izquierda, Casasola la bajó de cabeza, no pudo sacarla Agustín Ale, y volvió a aparecer Driussi para clavarla esta vez junto al palo derecho.

Herido en su orgullo, Uruguay volvió a pisar el acelerador y estuvo cerca del segundo gol a los 38, cuando Mauro Arambarri buscó por arriba a Pereiro y éste se impuso a los defensores, aunque su remate fue demasiado alto.

Ni bien empezó el segundo tiempo, Martínez habilitó a Giovanni Simeone cuchareando el balón, pero el goleador definió mal, nada más que cerca de la base del poste izquierdo.

Parecía que el cuadro albiceleste iba a reencontrarse con lo mejor de su juego en el complemento, pero una vez más Uruguay sacó a relucir su amor propio y su garra, anulando con mucha presión la técnica superior de los argentinos y propiciando un desarrollo "a río revuelto".

Los charrúas buscaban el triunfo con jugadas aéreas, en tanto la visita llegaba a cuentagotas y sin precisión a la hora de definir.

No había claridad, y el tiempo se agotaba con el resultado a favor de los jóvenes argentinos, ante más de cincuenta mil personas.

No obstante, todavía quedaban emociones: a los 36, Simeone asistió desde la izquierda a Correa, quien gambeteó a Agustín Alé con un giro sorprendente, para embocarla entre el arquero y el caño más cercano.

Así y todo, lejos estaba Uruguay de entregarse a la derrota, y un minuto después el artillero Franco Acosta exigió el lucimiento de Batalla, uno de los artífices del título, quien estuvo a la altura de las circunstancias, realizando una impresionante atajada triple. Y Argentina volvió a gritar campeón.